Este es el 3° B, un grupo con el que compartimos varias experiencias y que me hacen sentir muy cómodo. Ahí van unas cartas escritas para destinatarios imaginarios, un ejercicio que resultó placentero leer, estos son tres ejemplos y espero que me manden los demás compañeros los textos que eligieron para compartir en el blog:
Una carta imaginaria
Autor:
Ramiro Ríos
Lunes 4
de junio de 2018
Estimado amigo Toison:
Ayer
por la madrugada, tipo 4 AM, volvimos a pasar nuevamente un rato juntos, riendo
de cosas nuestras y haciendo de la vida, mejor dicho, esta vida pasajera...
Pero
de nuevo regresé, y otra vez, de repente, porque claro, ya era de día, es en
ese feo momento en donde el sueño se va con vos. Pero el otro se quedó en mi
mente y así se convierte en recuerdo.
Muchas
veces me dicen que sueñe que ellos se hacen realidad, por eso cuando vuelvo a
dormirme sueño en que algún día despertar y que vos seas real y así poder
disfrutar como algo real.
Segunda carta imaginaria
Autora:
Magalí Ramos
4 de
junio de 2018
Querido Drrifran:
Quiero
que sepas que existe alguien, en algún lugar, que quiere que sepas todo lo que
siente por vos. Alguien que se tomó su tiempo de escribir esta carta sólo para
expresar sus sentimientos.
Espero
que te encuentres bien... Paso a contarte sobre mí. Mi nombre es Magalí, mi
edad quince años, soy una persona entusiasta, pero tengo mis días, malos y
buenos como cualquier otra persona.
Supongo
que la curiosidad invade tu mente, soy alguien que cuando te ve, se siente tan
afortunada de conocerte. Sé que esta no es manera de decirte las cosas, pero si
lo hago, es nada más que por mi vergüenza, espero que lo entiendas... Sueño con
que algún día pueda ser realidad todo lo que alguna vez imaginé, mi vida junto
a vos. No sé, no tengo muchas esperanzas, lo que sí sé, es que te quiero más
que a todo.
Tercera carta imaginaria
Autor:
Edgardo Corvalán
Querido O.k.
Lamentablemente
nunca te pude conocer pero siempre hablaban de vos. Te fuiste antes de que te
conociera. Por lo que me dicen, yo hablaba con vos... Pero un día, en Nochebuena
te fuiste y nunca más te vi.
Me
hubiese encantado pasar una tarde contigo pero nunca se pudo... Espero que
estés bien, donde quieras que estés. Saludos.
Atentamente
E. C.
Van llegando más trabajos. Dylan hace punta con el mundo de lo fantástico, ¿realidad? ¿qué es la realidad? ¿será un sueño como plantea Calderón? ¿un sueño donde soñamos nuestros actos? ¿seremos soñados por una mente a la que rezamos para que no despierte, como dice Borges? Lo concreto es que nuestra vida es apenas un suspiro en la historia del universo. Que nuestros actos son una millonésima de segundo en la trayectoria de la humanidad, ¿tan insignificante podemos ser? En lo sobrenatural habitan nuestras preocupaciones, nuestras ansiedades, nuestras frustraciones, nuestros miedos, los misterios de la vida no resueltos todavía, lo que la ciencia no puede resolver aún, la literatura lo transforma en palabras. Adelante, pasen y vean:
Nada es lo que parece
Autor: Dylan Mamani
Hoy
me desperté a las 14:00, después de almorzar me fui a acostar y a ver Netflix
porque tenía más frío que un hielo, mientras miraba Netflix me quedé dormido
hasta las 20:45, luego cenamos y me vi una película con mi mamá que duró hasta
la 1:30, luego jugamos Fronite con Seba y Meza hasta las 4:00 de la mañana pero
no me había dormido a esa hora porque empecé a escuchar ruidos muy extraños en el
patio de mi casa, como portazos, mi perro que ladraba mucho y aparte había
visto una sombra. A las seis de la mañana me pude dormir un rato. A las 12 me
desperté, fui al patio y vi que la sombra era un pedazo de rama que se había
enganchado en el paredón, los portazos era el viento que la cerraba muy fuerte,
luego me empecé a reír porque me había hecho la película de terror.
Así
que me dirigí hacia mi cuarto, escucho un ruido fuerte y por eso fui hacia la
cocina y veo que un vaso, que los pedazos de vidrio de un vaso estaban por todo
el piso y me puse a pensar que era raro que se haya caído un vaso porque yo
estaba solo en la casa. En ese momento escucho unos pasos atrás mío y una respiración
en mi cuello... Cuando parpadeo estaba en el piso, junto a los pedazos de vaso
y lleno de sangre y a mi familia llorando al lado mío. Fue mi último parpadeo
ya no pude abrir los ojos.
Discusión sobre literatura fantástica
Todo comenzó a
desarrollarse en el ámbito de lo cotidiano, yo intentando explicar las
posibilidades de lo fantástico, sus diferencias con el realismo donde no hay
elemento sobrenatural y su diferencia con lo maravilloso donde lo sobrenatural abunda
y es tomado con naturalidad y como parte de la realidad dentro de la lógica del
cuento.
Yo decía en clase que
lo fantástico presenta una posibilidad clásica: una marco realista, tiempo y
espacio real, cuanto más real le parezca al lector, cuanto mejor reconozca ese
marco, mayor impacto causará la irrupción del elemento sobrenatural. La fórmula
sería —marco realista + elemento sobrenatural que al finalizar el relato queda
latente.
Estoy intentando
hacer memoria. Creo que mencioné que se pueden distinguir al menos dos posibilidades
más, relacionadas con el mundo de lo onírico, relacionadas tal vez, con el
Surrealismo. Recuerdo que dije que si lo que distingue al género fantástico es
la incertidumbre en el lector estas dos variantes formarían parte del género
aunque no tengan un elemento sobrenatural decididamente. Y dispuse ejemplos y
recuerdo que los ejemplos no conformaban del todo a una de las alumnas.
Yo había
pronunciado la palabra “raro” y a ella no terminaba de conformarle ese término
y comenzó un debate interesante y pronto varios alumnos estaban de acuerdo con
ella y discutían con mi explicación, algo que me encanta que suceda, habla muy
bien de este grupo que mira críticamente los dichos del profesor. Yo te pido
disculpas lector porque no puedo recordar muchos detalles, te los debo, porque
me encontraba en éxtasis con la situación, me hubiera gustado tener una
grabación del momento para guardarlo y verla en momentos de melancolía o de
angustia o de frustración, porque para mí esta situación es un claro triunfo
del sistema educativo, generar un alumno crítico y que se atreve a disentir con
el profesor.
El caso que yo
intentaba explicar, el segundo de los casos era la descontextualización, su
fórmula: —situaciones realistas + algo en el ambiente del relato está en un
lugar impensado— también: —situaciones relistas + algo que ocurre en una
temporalidad extraña—. Aunque no haya un elemento sobrenatural concreto,
aparece una situación que no corresponde al marco y ahí pronuncié la palabra en
cuestión: “situación rara”, di un ejemplo que era el siguiente: “El narrador
está describiendo una situación escolar, reconocemos en todo momento la escuela
y cuando ingresan personajes a un aula, dentro de la misma hay un mostrador de
carnicería, se escucha la máquina de picar carne y vemos la sangre y la carne
sobre el mostrador”. Yo decía que en el caso no tenemos un elemento
sobrenatural, todo es realista: carne, sangre, mostrador, escuela, todos los
elementos pertenecen a la realidad, sin embargo algunos elementos están fuera
de contexto y si no se encuentra explicación, generará en el lector asombro,
incertidumbre, le parecerá una rareza. La alumna y algunos compañeros que se
sumaron después no estaban convencidos, me decían que era real, y discutían mi concepto
de rareza.
Intento con otro
ejemplo, para explicar el tercero de los casos, que es pariente del anterior, su
fórmula: —marco y todo realista + un personaje que actúa de una manera incoherente
a la situación—. No hay un elemento sobrenatural pero lo extraño está en la
actitud de un personaje, por ejemplo: “una situación cotidiana, alguien
esperando el colectivo, viene el transporte, lo para, y cuando sube el chofer
es ciego”, no hay elemento sobrenatural, todo es real, ciegos existen,
colectivos existen, lo que es “raro” que un ciego maneje un colectivo. El descontento
de la alumna seguía, ya no me discutía abiertamente pero en su rostro estaba el
descontento, yo los provoqué usando la palabra y me recriminaron, que hay autos
automáticos, que ya se inventó un auto que bla, bla, bla... yo insistía con que
por ahora no es posible y que cualquier relato que plantea esta situación en
que un personaje actúa de una manera totalmente inesperada y genera desconcierto
será “raro” para el lector, provocará incertidumbre, será fantástico y en
apariencia se impuso la supuesta autoridad del docente.
La
vida nos da sorpresas...
Propuse una
actividad para ver empíricamente distintos resultados y cuando leo los trabajos
me encuentro con uno que pertenecía a la alumna que había iniciado el debate. En
el margen había hecho una flecha desde un sector de las consignas que yo había
dado, en la consigna decía algo como “irrumpe un elemento que empieza a parecer
raro para el personaje”, la flecha salía desde allí y se dirigía al margen
donde la alumna había escrito: “¿qué es la normalidad?”. ¡Qué alegría! Cómo me
gustaría que ustedes puedan sentir la satisfacción que me produjo a mí ese
margen.
Esta
fue la anécdota, y como al releer veo que casi estuvimos reflexionando sobre el
relato fantástico me gustaría agregar una cuestión más. En el lenguaje se
plantean situaciones que sin duda su literalidad se relaciona con lo fantástico
aunque no lo son, más bien son simbólicas. Recursos como metáforas,
personificaciones, hipérboles, etc. se plantean de manera maravillosa o fantástica
pero si el lector advierte que se trata de un símbolo, si se da cuenta que es
una forma de decir sin decir, una forma coqueta de decir, entonces no se trata
de un elemento sobrenatural, esto es una obviedad pero nos será útil tenerlo en
cuenta para detectar otras cosas después. Por ejemplo si en una fábula, un
conejo está personificado, porque habla o hace un pozo con una pala, allí
tenemos un elemento sobrenatural, la personificación esa es un elemento
sobrenatural y seguramente pertenecerá a lo maravilloso. Sin embargo, si en un
relato el narrador usa la expresión: “miraba a su madre a los ojos mientras la
luna cabalgaba en el horizonte”, allí el lector comprenderá inmediatamente que
el narrador nos está diciendo que es de noche, que está despejada y que la
mirada ocurre cuando la luna aparece en el horizonte, por eso, porque se da
cuenta que es un arte del lenguaje que no está ocurriendo no se genera asombro
ni incertidumbre. A continuación, algunos trabajos:
Abrazos
Autora:
Candela Ballesteros
Me paré al lado de
Cristian esperando que diga una palabra, saber que está presente, que está
vivo. Pero no habló. Mari dijo que necesito abrazos, tiene razón pensé, y le
dije que no. Ari se paró al lado mío, miramos a los profes por la ventana y nos
reímos. Uno de los profes también se rio, gracias por sonreír pensé. Fui al
baño. Imaginé un diálogo con el profe, le decía que hable con Cristian porque
yo no sé cómo hacerlo. No tengo calor, no tengo frío, pero me transpiran las
manos. Conté algo gracioso que me pasó ayer a las chicas, todas nos reímos.
Todos necesitamos abrazos...
Se comunicó en un
momento, sólo para decirle a Ari que no le hable. No quiero molestar.
Entré al salón y me
senté en mi lugar. El profesor tardaba en llegar. Miré a mí alrededor y todos
me estaban observando, pero no eran mis compañeros, eran otros chicos que no
conocía. Y me decían Profe. Pensé que me había confundido de salón, después que
estaba soñando, que tal vez estaba confundida y no reconocía a mis compañeros.
No sé qué pasa.
Cuando reaccioné
empecé a buscar al Profesor y no estaba, estaba la preceptora, haciéndome
reaccionar y preguntando a los chicos: —¿Qué le pasó a la profesora?
En el texto que sigue aparece algo sin que sea parte de una consigna, que Gonzalo aplica tal vez sin proponérselo. Si prestás atención al uso verbal te darás cuenta que a pesar de estar la narración situada en un pretérito, ya ocurrieron los hechos que se narran, cuando se presenta el conflicto, que podría tratarse de algo inexplicable, sobrenatural, la narración está en presente: “veo algo escrito en la pared” “Me pongo a hacer la tarea y siento una sombra”, esta utilización verbal es importantísima para generar el suspenso que logra el relato.
Los sentidos
Autor: Gonzalo Ayala
Sonó
el timbre del recreo a las 10:40. Me levanté y salí. Me ubiqué en la pared de
la cocina. Al rato llegó el Pelado haciéndose el piola y lo tuve que fajar. Me
voy al baño y me cruzo a unos compas, me quedo charlando y olvidé que me estaba
meando, entro al baño y veo a uno en el megitorio tengo que esperar y me
imagino a Meza acariciando el megitorio y me reí solo. Volví al lugar donde
estaban los pibes de mi salón. Meza se le hizo el malo a Dylan pero era joda.
Pasa Mari gritándole no sé a quién y suena el timbre.
Al
entrar al salón veo algo escrito en la pared que decía: “te estoy observando”.
No me pareció nada fuera de lo normal, así que no le di importancia. Me pongo a
hacer la tarea y siento una sombra que pasa a mi lado. Pero no era cualquier
sombra y sentí escalofríos, se me paralizó el brazo derecho, no lo podía mover
ni siquiera para escribir. Al rato se me pasa, sigo haciendo la tarea y escucho
una voz, no entendí lo que dijo pero era muy raro que ese sonido no se parecía
a la voz de ninguno de mis compañeros. Me pongo los auriculares y me pongo a
escuchar música para despejarme un poco. De pronto se me corta la música y se
me apaga el celular, lo quiero encender pero no hay caso. Alguien me toca el
hombro, miro hacia atrás y no había nadie. Ya no estaba tranquilo. No sé por
qué, como que no quería estar ahí, pero a la vez quería averiguar qué me
pasaba. Me puse a pensar, dejé la lapicera como sin importarme la tarea.
Mi
mente inquieta, se paralizan mis sentidos, me desenfoco de mi espacio, el miedo
y la ansiedad me controla. Me colmo y recuerdo esa palabra escrita en la pared,
asomo mi cabeza con disimulo y observo que ya no está, siento que algo se
desprende de mí, mi cuerpo se alivia, vuelvo a tener el control sobre mi mente,
me calmo, respiro y me tranquilizo. Ya todo ha pasado. Mi curiosidad por saber
qué es lo que me pasó se aferra a mí sin ningún sentido.
Aquí tenemos un texto en el que se muestra la escuela tal como es, tener una puerta, la desmesura del saquen una hoja, un saludo que nadie responde. Precisamente sobre esto último, amigos lectores, si miran atentamente este relato nos presenta una gran reflexión al respecto.
Existencias
Autora: Ariana Quintana
En
el recreo de diez minutos, pasaron muchas cosas. Me paré, corrí la mesa, salí.
Agarré de la mano a una amiga de quinto A, la mano suave como seda. Nos miramos
y en el momento pensé que yo quería ir al baño. Entonces le digo si me acompaña
y ella responde: “No, ah... re”, y en ese momento salta Candela y me dice: “Vamos,
yo también quiero ir”. Vamos al baño, primero entro yo mientras que ella me
sostenía la puerta, luego entra ella y yo sostenía la puerta. De repente viene
una chica de primero y nos saluda, yo pienso en el momento ¿quién es? Porque no
la conocía. Nos dice: “Qué hacen”. No le contestamos y nos vamos. La chica era
alta, tenía braquets y una colita llamativa en el pelo. Después salimos y
terminó el recreo.
Entro
al salón, me apoyo en el escritorio del Profe, entra la Prece y nos dice que el
profesor se tuvo que ir por asuntos delicados. La Prece se retira. En un abrir
y cerrar de ojos, el Profe está sentado en el escritorio y dice: “Saquen una
hoja, hay evaluación”. ¿Habré soñado? De costumbre me duermo en clase, capaz
que el profesor nunca se fue y siempre estuvo ahí, tal vez nunca llegué a la
escuela y es un sueño. Intenté muchas cosas: le hablé a Sofía, levantaba la
mano, grité, nadie me respondía como si no existiera. Escucho que hablan con el
Profe sobre mi muerte.
Un texto en el que la descripción detallada de la realidad puede ser sugestiva. Una descripción es una pausa en el relato, una pausa prolongada genera suspenso y el suspenso es tierra fértil para las sugestiones, observemos:
Recreos
Autor: Ramiro Ríos
Me
encontraba sentado fuera de foco, pensativo, casi por dormirme, sonó el timbre,
abro los ojos, miro a mis compañeros saliendo. Cierro los ojos nuevamente, los
vuelvo a abrir y veo que está mi compañero hablando con el Profe. Salgo y veo
que se están tirando bollos de papel y algunos hablando normalmente. Me di
cuenta que no estaba G, ni el otro, M. Así
que me fui a buscarlos al segundo patio, los encontré y justo me saludaron dos
excompañeros del año pasado. Con ellos caminamos al otro patio y nos empezamos
a reír porque nos acordábamos cosas del pasado. Luego terminó el recreo y
cuando estaba por entrar al salón, M me quiere apurar para que entre pero me
río y le tiro un tapitazo en la cara y entro riendo.
En
ese momento, las luces se apagan, cortinas se cierran. Mi cuerpo paralizado,
mis ojos despiertos, atentos, mis labios cerrados, mi mandíbula apretada, mis
manos temblando, mi corazón pausado, mi alma sin aire, mis piernas firmes, mi
mente en la nada. De pronto parpadeo, reacciono, sólo un shock, un escalofrío
recorre mis venas y mis venas recorren de miedo mi cuerpo sin aliento y mi
aliento sin vida.
Luego
las cortinas abiertas y la luz encendida. Miro al pizarrón y decía: “Afuera
está la respuesta”. Salgo.
Dos
días después me entero que hace muchos años había fallecido en la escuela un
alumno que se sentaba en mi lugar, había muerto en esa fecha.
A continuación hicimos un cruce entre algún ser mitológico argentino quien debía narrar este encuentro, al trtarse de una narración en primera persona hay que proyectar nuestro yo al del personaje ¿qué y cómo piensa? ¿qué y cómo siente? ¿por qué actúa de esa forma? El encuentro se realizaba con el meticuloso Montresor, el personaje asesino de "El barril de Amontillado" creado por la imaginación patológica de Poe. Al tener que dialogar con el narrador mítico, también nos debemos poner en el yo del asesino para justificar, pedir perdón, piedad, etcétera. Una búsqueda en los yoes posibles.
El Pompero de Argentina
Autor: Piedrabuena Enzo
Un día como este, la
luna iluminaba todo mi campo, mi ciudad, mis animales. Yo cuidando toda la
naturaleza. No busco el mal, yo no mato por matar, no se metan conmigo y yo no
me meteré con ustedes, no me llamen ni lastimen mi naturaleza, déjenla que ella
siga cantando, todo lo que toco cobra vida, si me pides favores te los cumpliré
pero si no mantienes los favores te atormentaré y te mataré lentamente.
Comparado con las
personas soy pequeño pero eso no me detiene a asesinarte.
—Hey tú, Shhh Ven.
Montresor: —Hola.
Pompero:
—Matas. Emborrachas. ¿Qué más?
Montresor:
—Yo no he hecho nada, lo juro.
Pompero:
—Te veo todos los días, día y noche. Mientras duermes y comes. Hasta aquí llego
tu vida JA JA JA JA JA. ¿Esta gente es muy buena no? ¿Nunca le haría el mal a
nadie no? Yo no mato personas por matar, solo las libero de su miseria. Soy
inmortal pero nadie se anima a confrontarme, solo salen corriendo, acá en
Argentina te tiran piedras y ya estoy cansado de esto, guardo mucho rencor
dentro de mí, puedo llegar a perdonar a algunas personas pero solo en casos
especiales. Mi noche terminó por hoy, me voy a dormir, este es mi día a día.
Estoy
cansado de ser un arma para todos, y a veces me pongo a pensar: “alguien se
pondrá en mi lugar, cuidará como yo cuido mi selva.” Ese es mi único deseo, que
alguien se ponga en mi lugar, al menos una vez y que sienta lo mismo que siento
yo.
El mito del Pompero
Autor: Edgardo
Corvalan
Todos
me dicen que soy un monstruo pero nadie sabe qué soy con exactitud. Puedo ser
bueno o malo nadie lo sabe. A veces pienso que en este lugar debe haber paz y
tranquilidad, debe haber armonía, también pienso que la gente hace daño a la
naturaleza que la lastima mucho y eso me hace enojar, soy bastante bajo
comparado a la gente de este lugar, es bastante lindo, tiene flores, árboles,
un rio, escucho los animales y el rio y me tranquiliza, puedo sentir y tocar
los árboles, la naturaleza, de noche veo cabalgar a la luna en el horizonte.
Mi
comportamiento se debe a que la gente es muy cruel, algunos me pueden ver ya
que me llaman para ayudarlos con su ganado y huertos, llevo algo en la cabeza hecho
de paja, un árbol es igual que yo se queda quieto y espera, espera y espera
mucho. Hoy vi un hombre alto, con bigote, un traje arreglado y sé que hizo algo
malo y lo presiento, me tengo que encargar de él... Lo voy a matar, bueno matar
no, liberar de su prisión corpórea.
Puedo
hablar con los animales y me dijeron que hizo algo malo, yo lo sabía.
Pompero: —Pajarito,
qué hizo este.
Pajarito: —Mató a
alguien, lo encerró.
Pompero: —Gracias
amigo mío.
Pajarito: —De Nada
Pompero.
Una madre espiritual
Autora: Candela Ballesteros
Bajo el húmedo
escudo de salitre yacía muerto a consecuencia de su venganza.
Esto me hacía
estremecer, como si de la peor imagen posible se tratara, cuando con cada
sollozo de angustia también salía su vida. Ambos nos quedamos esperando la
próxima respiración.
Montresor: —Debió
haber meditado antes de insultarme de tal manera…
Cuñá: —Vos debías
pensar menos en eso…
Montresor: —Con
cada ladrillo que iba colocando en la pared, quedaba en mí la esperanza de su
arrepentimiento. Las cadenas que apresaban a Fortunato ya no sonaban, porque
ahora ya no se movía, no luchaba más, estaba muerto.
Cuñá: —Queriendo
confirmarlo, o incluso arrepentirte, gritaste su nombre dos veces, solo el
silencio te respondía. Vi a Fortunato confundido aún en la pobre agonía de su
muerte. “El pie aplasta a una serpiente rampante, cuyos dientes se clavan en el
talón” esto decías la última vez que hablaste con él…
Montresor: —Nunca
sospechó…
Cuñá: —Soy la
madre espiritual de todos los humanos. Mataste a un hijo mío, pero no me
vengaré, porque estaría matando a otro de mis hijos, y esto me genera aún más
angustia.