Este es el cuarto año de secundaria 49, recién comenzamos el año con un texto experimental, este es un ejemplo.
Autoras: Delfina Heredia y Aldana
Francisco
Se dice que en el
monte del Paraguay me encuentro yo. Los humanos me describen como un animal
legendario de grandes garras. Yo vivo en un monte del Paraguay rodeado de
árboles, palmeras, y mucho pasto.
Sólo siento
soledad y tristeza al saber que mi mujer ya no está, siento furia y rechazo a
los humanos por matar a mi amada, no dejo que se acerquen a mi monte ya que
ellos siempre venían a molestar.
Por las noches
rasgo los árboles, mi pelaje es muy suave dicen los humanos, lo saben porque al
matar a mi mujer la tocaron.
Me gusta el ruido
del lago, es como el canto de los pájaros al amanecer. Quiero devorar a la gente
que viene a mi monte y que vuelva mi esposa son mis únicos deseos.
Sólo por un
momento dejé ir a mi esposa al lago, cuando fui a buscarla ya estaba sin vida,
esto me llenó de tristeza.
Cuando sólo era un
niño venían los humanos a molestarnos a mí y a ella, esto nos llenaba de dolor.
Como dice la
canción, la muerte sólo es la suerte con una letra cambiada, al menos sé que
hoy mi mujer puede descansar en paz ya que nadie puede maltratarla.
Estos trabajos se realizaron a partir de la investigación de un ser mitológico argentino y la reflexión de unos versos de una canción de Savina que dice: “...la muerte es sólo la suerte con una letra cambiada...”, una autobiografía del ser mitológico y el destino que supone el verso de Savina, la reflexión arrojaba dos posibilidades: alguien que no muere porque tiene suerte o alguien que muere porque le faltó suerte. La experiencia mostró que ese destino tiñó toda la autobiografía y le dio un tono de angustia a los trabajos.
Estos trabajos se realizaron a partir de la investigación de un ser mitológico argentino y la reflexión de unos versos de una canción de Savina que dice: “...la muerte es sólo la suerte con una letra cambiada...”, una autobiografía del ser mitológico y el destino que supone el verso de Savina, la reflexión arrojaba dos posibilidades: alguien que no muere porque tiene suerte o alguien que muere porque le faltó suerte. La experiencia mostró que ese destino tiñó toda la autobiografía y le dio un tono de angustia a los trabajos.
Aquí tenemos otro de los trabajos veamos:
La historia de Kulpush
Autora: Brisa
Simón, alias Brii
No
me merecía esto que me pasó... La suerte se fue de mi lado. Soy un espíritu
llamado Kulpush, provengo de Tierra del Fuego, de mí dicen los hombres que soy
una diosa y las mujeres que soy sólo un mito, pero me gusta la versión de los
Onas, para ellos soy un espíritu femenino de la tierra. Ningún humano conoce mi
aspecto ni mi carácter, así como tampoco referencias sobre mi significado; la
gente tenía miedo al escuchar mi nombre pero había algunos valientes que
querían probar algo nuevo, se presentaron en el Hain, un lugar rodeado con
piedras y una fogata en medio donde se escuchaba el viento soplar y el hablar o
gritos de los jóvenes. Los hombres realizaban danzas, luego bebían sus pócimas
y al entrar en trance aparecía yo que los deleitaba y les daba un placer
soñado.
Yo
al carecer de marido, con frecuencia voy al Hain para tener relaciones sexuales
con los hombres.
Hay
manifestaciones mías, una por cada cielo pero no siempre es lo mismo. A veces
pienso en el marido que no tengo y que deseo tener, también pienso en cuanto
faltará para volver al Hain y cuantos jóvenes serán los que realizarán el
próximo ritual.
Muchas
veces siento una necesidad de querer estar con todos porque no tengo lo que
anhelo tanto con una parte de mi corazón negro: un marido.
No
siempre fui un espíritu, era una niña con una madre que le pedía cosas a un
dios y luego le daba su ofrenda. Pues, no sé qué pasó, si lo olvidó o
simplemente no tuvo nada que ofrecer y ese dios la castigó y me tomó a mí, su
única hija transformándome en lo que soy ahora. Castigándome, apartándome de mi
madre y negándome para siempre de mi único deseo, tener a alguien a mi lado.
No
tuve suerte en mi historia, ni mi madre, ella murió de soledad y yo también
siento que morí, esto no es vivir, sentir ese placer, no la felicidad y el
amor, para mí no es vivir. Yo ya morí.
Ahí
Brii acercó un nuevo relato, sin título por ahora:
Autora:
Brisa Simon (Brii)
Me
gusta contar esta historia, me acuerdo muy bien lo que pasó. Pues ya hay un
relato comprobado, pero no saben la verdad, no se chocan, sino que se juntan y
jamás se mezclan y es es gracias a Lida-Lu, una mujer sirena que viene cada año
a cantar una bella canción y a tirar una especie de polvo que ella hace para
que el río y el mar no se junten. No es por nada eso.
Lo
hace porque ese río era muy sagrado, porque allí vivían sirenas y tritones,
pues hoy en día se juntan una vez al año y viven entre los humanos, ella tiene
trabajo, la hace feliz eso. Ver a su pueblo feliz la hace serlo también.
A partir de la investigación de las deidades griegas de la antigüedad, nos hemos acercado a textos de algunos sofistas, de Hesíodo y las arduas investigaciones de Robert Graves buscando encontrar material que nos permita ver nuestro mundo material y concreto a través de una cosmovisión mítica. Un curioso resultado presentaron nuestros jóvenes de hoy combinando preocupaciones antiguas que acaso se parecen a las de nuestra época de superación espiritual y técnica aunque no sé si humana.
Samuel Ramírez y Joel Jara
Presentamos a un dios del inframundo, encargado de custodiar las almas de todos los muertos, hermano de Zeus. Tal vez de esta deidad haya surgido después parte de la personalidad y característica del demonio, el antagonista del Dios cristiano.
Más allá del poder. El poder que tengo no vale para nada porque no me siento satisfecho. Estoy atrapado en las profundidades sintiéndome esclavo. Esto no es un privilegio me siento un animal en este lugar mágico sin sentido, sentado en un suelo que jamás se desintegra, fuego que jamás se apaga y el olor putrefacto que inhalan los humanos. Zeus debió haber destruido a los humanos hace mucho tiempo porque creen en su inteligencia soberbia y es mi esperanza, tarde o temprano serán manipulables.
Vivirán lo que me hicieron vivir. Animales su codicia será su perdición, su destino es inevitable "la muerte" ya que mi sabiduría es la ira y su entendimiento son mis esperanzas.
¿POR QUE NO PARAR DE GRITAR?
Estoy pensando DESPERTARON MI FURIA.
Mientras yo miro al patético humano, no veo una gran cosa sino un gran objeto, no somos tan diferentes, ambos perseguimos placeres extraños y cumplimos labores inútiles. El mundo nos mira con fantasía, igual que yo con los demás dioses nos creemos importantes para el desarrollo, pero no somos nada. Así que decidí encontrarme con un mortal en su territorio, uno que era igual de manipulable que yo su nombre es Mauricio. Cuando lo vi se asustó de tal manera que agarró un palo de escoba e intentó atacarme, yo era vulnerable en este mundo. Ya se había colmado mi paciencia hasta que lo noqueé de un golpe. Pasada ya una hora, él volvió a recuperar el conocimiento e intenté hablarle y él se quedó impactado pero no se comportó bruscamente esta vez. Nos pusimos a hablar de tal manera que me di cuenta que era muy similar a mí.
---¿Cómo quieres que te ayude?
---Me gustaría ser presidente---. Responde.
---Te otorgaré cuatro años de presidencia, a cambio que tu alma me pertenezca después de la muerte
---Me gusta la idea, ---dijo--- al fin y al cabo somos tan parecidos.
Así cerré el trato con el mortal.
Después de mucho tiempo fuera de mi repugnante inframundo decidí volver, en camino me crucé al dios cristiano que con furia me gritó....
---¡HADEEEES!!!!!! ¿Qué has hecho?
---Hacer mi trabajo.
---Has otorgado a esos humanos el calvario.
---Solo hago mi trabajo. ---Le recordé.
Dios me dijo: ---Me canse de que seas tan egoísta.
Y lo desafié: ---¿Y qué harás al respecto? DIOS CRISTIANO
Dios respondió: ---Te desapareceré.
---Inténtalo.
Y ahí, en ese momento, fue cuando desperté en el inframundo y me di cuenta que estoy atrapado y nunca más podría salir de ese maldito lugar.
Brisa Simon
Trabajé con Perseo, uno de los
tantos hijos de Zeus con una mortal, por un castigo es arrojado al mar junto a
su madre al nacer, este niño sobreviviente se vuelve un héroe al cortar la
cabeza de la monstruosa Medusa. Perseo vivirá una vida de culpa por matar a su
propio abuelo, lanzando mal un disco y dándole en el corazón.
Me
imagino que estoy en Argos, en esos juegos, y la gente grita mi nombre. Veo a
mi esposa contenta, dándome esperanza y a mi abuelo emocionado gritando “Vamos
Perseo” como cuando Atenea me gritó al escaparnos de Hades. Sentí tanto miedo,
porque presentía que algo saldría mal, tiré el disco pero al ver que iba hacia
mi abuelo me asusté tanto. Primero escuché el grito de mi mujer y después vi el
asombro de la gente, por eso fui, fui a ver, era mi abuelo, vi como estaba y lo
tomé en mis brazos. No pudo decirme nada, sólo tocó mi mejilla y murió. Sentí
miedo, culpa, tristeza y me faltaba el aire.
Lo
único que me molesta de la humanidad es que con simples susurros o miradas te
hacen sentir mal. Estoy seguro que los ayudaría, tal vez lo haría resolviendo
algunos problemas o dándonos regalos. Yo vivo entre la humanidad y muchos creen
en dioses y en semidioses. Me imagino y veo un encuentro entre un semidiós y el
Dios cristiano en una discusión que duraría tanto tiempo, lo único que tendrían
en común es querer a la humanidad. Pero después no creo que vaya a pasar, nos
esquivamos.
Me
gustaría contar algo que me pasó. Yo estaba caminando por la ciudad y vi un
hombre anciano, solo, como que estaba triste, me acerqué para hablar con él. Me
contó que su hijo había muerto porque necesitaba un corazón. El de ese anciano
le pudo haber servido pero el doctor le dijo que no, ya que era imprescindible
morir para donar un corazón y además el suyo no servía porque tenía problemas
cardíacos. Lo vio partir y el hombre se sintió tan culpable. Me identifiqué
mucho con él, con su culpa y me propuse ayudarlo.
Lo
invité a conocer mi casa, a mi mujer y a mis hijos, él cada día estaba más
feliz y mi familia también. No olvidaré el sacrificio que hizo ese hombre al
morir y le quiero dar un regalo: reencontrarse con su hijo. Así fue.
Delfina Heredia y Francisco Aldana
Delfina Heredia y Francisco Aldana
Trabajamos con Afrodita que es la diosa del amor y la belleza, se identifica en Roma con la antigua
divinidad Venus. Según una tradición es hija
es hija de Urano y según otra de Zeus y Dione.
Su
nacimiento ocurre en el momento que Cronos (dios del tiempo) corta los
genitales de su padre Urano y los lanza al mar, de donde surge afrodita. De ahí
que se le conozca como "la diosa nacida de las olas" o "nacida
del semen de dios".
Una
vez salida del mar, Afrodita fue llevada por los vientos Céfiros, primero a Citera
y luego a Chipre, donde las Horas la vistieron y la guiaron a la morada de los
inmortales pero la diosa fue especialmente conocida por sus maldiciones e iras,
pues cuando alguien en la desgracia de ofender a la diosa se condenaba a tormentos
terribles por ejemplo: castigó a Aurora con un amor irrefrenable por Orión, ya
que había cedido a las seducciones de Ares. También castigó a todas las mujeres
de Emnos porque no la honraban. Afrodita seducía a los hombres con solo
mirarlos a los ojos.
Afrodita Inmortal
Hola, soy afrodita
la diosa del amor y la sexualidad, les afirmo que es verdad lo que dicen estuve
con varios hombres, también engañe a varios de ellos. Jugaba con los
sentimientos de todos con los que estuve.
Pero llegó un día en el cual me
aburrí estando en el Olimpo y decidí bajar con los mortales. Me gustó mucho
como era su ambiente, había árboles, sentía la brisa, escuchaba el canto de los
pájaros. Siempre volvía al Olimpo pero cuando podía me escapaba para ir con los
mortales. Lo que sí me molesta es que no cuidan el medio ambiente, está todo
siempre sucio, la gente tira los desechos en la calle a pesar de tener cestos
de basura.
Conocí a un mortal
muy atractivo, cada vez que yo bajaba a su ciudad lo cruzaba caminando solo, un
día lo vi pero fue diferente, esta vez lo vi con su familia, su esposa y su
hijo. Decidí investigar más sobre él, primero empecé por su esposa. Justo esa
tarde cuando el muchacho parte a su trabajo y el niño estaba en la escuela la
seguí, se iba caminando por un lugar extraño hasta que llegó a un bosque, me
escondí detrás de un árbol, se encontró con otro hombre que le decía: —¿Cómo
está mi hijo? ¿Cuándo vas a decir la verdad? —Luego le pasó dinero, hablaron un
momento y ella se marchó. Me quedé pensando recostada en el pasto suave, ya me
imaginé todo lo que pasaba, la esposa lo había traicionado con este hombre y le
mintió, le dijo a su esposo que el hijo era de él pero no era así...
Sentí que el
muchacho no se merecía esto y debía saberlo, lo busqué, me aparecí en forma
humana, hablé con él tranquilamente y le
conté todo, decidí ayudarlo porque por un lado yo me estaba enamorando perdidamente
de él, me atraía su cuerpo, su cara era diferente a los demás hombres.
Regresa el muchacho
a su casa y encuentra a su mujer, allí mismo pelearon y se separaron.
Una semana después de
todo esto fui de visita a la casa del muchacho, por cierto me había dicho que
se llamaba Martín para entonces, yo ya estaba segura de todo lo que sentía por él.
No estaba acostumbrada
a que un hombre me rechace pero pasó. Martín me dijo que estaba con alguien más
y que amaba a esa persona, no pensé en vengarme ni nada. Sólo se me vino a la
mente todos aquellos hombres que yo utilicé y luego dejé, y también como los
engañé. Lloré noche tras noche y me di cuenta que en esta vida todo vuelve, que
la persona que las hace riendo las paga llorando. Y llorando me crucé con el
hijo del dios cristiano. Y llorando le dije:
—Jesúcristo, usted
qué piensa sobre lo que yo hacía de jugar con los hombres y no valorar su amor
hacia mi.
Jesús me respondió:
—Estaba mal Afrodita, pero lo bueno fue que te hayas dado cuenta gracias a lo
que sucedió. Sentiste lo mismo que cada hombre sintió al lastimarlo como lo
hacías.
—Sí, ahora me doy
cuenta que fue feo lo que hice y que jamás lo volvería hacer.
—Me parece lo más
correcto.
“Gracias por la
charla” pensaba mientras se iba.


