Dos versiones de:
LEYENDA
DE LA FLOR DEL CEIBO:
1)
Cuenta la leyenda que en las riberas del
Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Era fea, pero
en las tardecitas veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con
sus canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran
dueños... Pero llegaron los invasores, esos valientes, atrevidos y aguerridos
seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras,
los ídolos, y su libertad.
Anahí fue llevada cautiva junto con
otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta
que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar,
pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió
un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.
El grito del moribundo carcelero,
despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió
en cacería de la pobre Anahí, quien al rato, fue alcanzada por los
conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron
como castigo la muerte en la hoguera.
La ataron a un árbol e iniciaron el
fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que
sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un
costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol,
identificándose con la planta en un asombroso milagro.
Al siguiente amanecer, los soldados se
encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas
relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su
esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.
2)
Cuenta la leyenda que esta flor es el
alma de la Reina India Anahí, la más fea de una tribu indomable que habitaba en
las orillas del Río Paraná.
Pero Anahí tenía una dulce voz, quizás
la más bella oída jamás en aquellos parajes, además era rebelde como los de su
raza y amante de la libertad como los pájaros del bosque.
Un día fue tomada prisionera, pero
valiente y decidida, dio muerte al centinela que la vigilaba.
En ese mismo momento, quedó sellado su
destino para siempre: condenada a morir en la hoguera, la noche siguiente, su
cuerpo fue atado a un árbol de la selva, bajo y de anchas hojas.
Lentamente, Anahí fue envuelta por las
llamas. Los que asistían al suplicio, comprobaron con asombro que el cuerpo de
la reina india tomaba una extraña forma, y poco a poco se convertía en un árbol
esbelto, coronado de flores rojas.
Al amanecer, en un claro del bosque,
resplandecía el ceibo en flor.
Como
todo relato anónimo, de transmisión oral, y que se ha transmitido de generación
en generación es factible encontrar distintas versiones, resolver: Leé
atentamente las dos versiones y tratá de encontrar semejanzas y diferencias.
LA
PIEDRA MOVEDIZA
En tiempos remotos, el Sol y la Luna
fueron dos esposos gigantes, creadores de La Pampa. Luego que sembraron de
pastos y flores la sabana; que hicieron brotar las lagunas, y crearon los
animales y los hombres, tornáronse al cielo, de donde habían bajado.
Como prenda de alianza con sus hijos, el
Sol siguió enviándoles su luz de día, y la Luna derramando la suya de noche,
sobre la Tierra.
Así pasaron años, siglos, edades, pero
una semana, los hombres notaron algo anormal en el Sol, le vieron palidecer, casi
extinguirse: era que un puma (león de la pampa) gigantesco y alado le acosaba
por la inmensidad de los cielos y por ello los más hábiles guerreros de la
pampa decidieron atacar al puma con sus flechas.
Una de éstas dio en el blanco,
traspasando al puma, que cayó en la tierra con el vientre atravesado y la
flecha saliendo por el espinazo. El monstruo, en su agonía, daba rugidos tan
terribles que ninguno osaba acercarse a rematarlo.
El Sol entre tanto, había recobrado su
apariencia risueña, regalaba a sus hijos con la mejor luz, y, a la hora de
costumbre se ocultó.
Salió la Luna, y como viese al puma aún
con vida le fue tirando piedras para ultimarlo; tantas en número que se amontonaron
formando una sierra: la Sierra del Tandil.
La última piedra cayó sobre la punta de
la flecha, y en ella quedó clavada, tal como los conquistadores del desierto la
tenían ante su vista.
Pero el puma aunque enterrado, no estaba
muerto. Al apuntar los primeros rayos de la aurora, se estremecía de rabia, se
movía como si quisiera atacar de nuevo al Sol, y hacía oscilar la piedra que
coronaba la flecha, siguiendo la dirección del astro.
Se dice que la piedra se cayó al moverse
el puma con mayor violencia, aunque sin poder llegar a incorporarse.
INFORMACIÓN:
¿EXISTE LA PIEDRA MOVEDIZA?
La Piedra Movediza, interesante fenómeno
de la naturaleza, se hallaba sobre el lomo de una sierra del sistema del
Tandil, en la provincia de Buenos Aires, uno de los dos que integran la
orografía bonaerense. Constituía, con su eterno vaivén, el atractivo más grande
para los turistas que hasta el 29 de febrero de 1912 llegaban hasta las afueras
de la ciudad de Tandil.
En efecto, y sin que hasta la fecha
exista una explicación satisfactoria, ese día, la piedra que hacía milagros de
equilibrio se derrumbó con estrépito y como un coloso herido de muerte cayó al
vacío, despedazándose.
Para
ir pensando: ¿Cuál es el lugar en que ocurren los hechos narrados? ¿Qué
elementos nos pueden informar el lugar? Enumerá los elementos sobrenaturales.
¿Qué podrían estar explicando los elementos y sus acciones? ¿Para vos, la
comunidad que inventaba estos relatos creían que sucedieron así las cosas?
LA
FLOR DEL IRUPÉ
Esta hermosa leyenda
guaraní viene de los vocablos “i” que significa (agua) “ru” que significa (el
que trae) y “pe” que significa (plato). O sea Plato que lleva el agua.
Se la conoce con el
nombre de Victoria Regia, y constituye una de las flores más curiosas de
nuestra flora. Con los granos de su fruto, los indígenas elaboran un pan muy
exquisito. Además debemos tener en cuenta que para los pueblos guaraníes la
Luna era de género masculino y que Tupá era el dios supremo creador de la luz y
el universo.
Yasí Ratá (estrella) había nacido con un
pequeño mal incurable; amaba los astros.
Desde pequeña quería la Luna y vivía
para ella. Cuando ésta no aparecía en el cielo, Yasí lloraba insomne las noches
enteras.
Y cuando el pálido satélite surcaba
raudo la inmensidad cubierta de estrellas, la enamorada se vestía con las
mejores galas, y pasaba la noche entera en celeste idilio con el astro.
Entonces era hermosísima y la Luna le daba a su rostro un halo sobrenatural.
Así los dos enfermos se amaron mucho
tiempo. Hasta que un día Yasí desesperada de vivir tan lejos de su celestial
amante, decidió ir en su busca.
Subió a uno de los árboles más altos y
desde él tendió los brazos para que el astro la recogiera. Pero fue inútil.
Entonces bajó y trepó a la cima más alta de la montaña y allí esperó el paso de
la Luna, pero también fue en vano.
Descorazonada y vencida volvió al valle
y allí camino largo tiempo, sus pies desgarrados por las piedras y las espinas,
manaban abundante sangre.
En su marcha llegó a un lago de aguas
límpidas. Se miró en ellas y vio su imagen reflejada al lado de la Luna. ¡Era
el milagro! Sin vacilar se arrojó a sus brazos, pero la imagen se desvaneció y
las aguas se cerraron sobre ella cubriendo para siempre su imposible sueño.
Tupá, compadecido de aquel gran amor, la
transformó en Irupé con hojas de forma de un disco lunar y que mira hacia lo
alto en procura de su amado ideal. De noche cierra sus pétalos cubriendo las
manchas de sangre de sus heridas, pero cuando la Luna aparece, las abre, y
todavía platica con ella.
A continuación hay algunas animaciones para ir viendo si son o no leyendas:
¿Por qué esta sería una leyenda? Pensá en qué pasa con el marco temporal espacial, qué cosa que existe en la realidad explica la historia, si hay transformaciones.
¿Qué problemática plantea este video? ¿Cuál es el marco temporal y espacial? ¿Qué conflictos sociales plantea?
Para pensar: ¿Por qué esta historia no sería una leyenda?
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