domingo, 5 de mayo de 2019

2° primera ES 28


Este es el Segundo Primera de la Escuela Secundaria  28 de Berazategui, un grupo entusiasta que desde el primer día se puso a escribir, estas son las primeras experiencias y espero que podamos compartir muchas actividades, convencidos de que haciendo se aprende. Este trabajo nace de una investigación sobre insectos, los que debían sufrir transformaciones. Veamos los resultados:


Venganza
Autora: Melany Eliana Maciel

Tanit se fue un domingo de picnic con su hermano. En ese lugar había muchos mosquitos y Tanit, molesta, mataba a cada mosquito que se le acercaba.
Cuando su hermano fue a buscar algo al auto, un mosquito aprovechó y la convirtió a Tanit en uno para vengar a los otros.
Tenía alas, era mucho más pequeña de lo que era en su forma humana y tenía antenas. Hacía un ruido muy particular y tenía un gran sentido del olfato. En fin, era como cualquier mosquito.
—¿Por qué me hiciste esto? —exclamó Tanit con desesperación.
—Mataste a mis amigos—, le contestó.
—¿Me voy a quedar toda la vida así? ¿Cómo vuelvo a ser humana?
—Pedile ayuda a tu hermano.
—¡Pero no puedo! ¡No me va a entender! ¿Y si me mata?
—Y bueno, tendrías que haber pensado antes de matar a los míos. —dijo el mosquito triste por la pérdida.
El hermano de Tanit cuando volvió y no encontró a su hermana empezó a preguntarle a la gente que estaba ahí si no la habían visto. Empezó a describirla físicamente pero nadie vio a una joven como ella. Él decidió irse a su casa para avisarle a la familia de la desaparición de su hermana.
Tanit lo siguió hasta el auto y empezó a querer comunicarse con él.
—Liam escuchame ¡Estoy acá! —desafortunadamente lo único que escuchaba su hermano eran zumbidos y no la voz de su hermana.
Ya que Tanit no paraba de querer comunicarse con él, Liam molesto por el ruido, mató al mosquito sin saber que era su hermana a la que estaba buscando.



LA ARAÑA
Autor: Wilson Pocadino
Hola, soy Milton Palladino de la escuela 28 de Berazategui y este es mi seudónimo: Wilson Pocadino

En un barrio de bajo flores en un edificio se escucharon gritos desgarradores. Fueron tan fuertes que despertaron a juan. Juan se vistió rápido, agarró la llave y rápido sale para el pasillo. Él oyó los gritos desgarradores y lo siguió. Lo llevó hasta la terraza del edificio, asombrado de que no había  nada  y de repente allá estaba detrás de él. Era ella una araña.
—Vos eras la que gritó desgarradoramente.
—Sí—, contestó la araña.
—!Aaaaaaaa¡ ¿Cómo hablás?— Le dijo juan.
—Eso no importa —dijo la araña.
—No lo puedo creer. ¿Por qué gritaste— le dijo juan
—Era para que vengas. Ahora sos mi presa—. Le dijo la araña.
—¿Por qué yo, qué te hice?—, dijo juan.
—Vos nada, es para vengarme de la raza humana—, contesta la araña.
—¿Y por qué soy el primero?—, contesta juan.
—!No¡ Y tampoco el último. Basta de rodeo, llegó tu fin—, dijo la araña.
—No por favor, no me mates. Por qué me vas a matar. Yo no te hice nada.
—Te repito, ya sé y también te dije: basta de rodeo.
—Ya sé, lo único que quiero saber es si te puedo ayudar. Quiero saber qué te pasó—, dijo juan.
—Sí me podes ayudar entregándote. Los humanos me abrieron para estudiarme porque soy única en mi especie—, contestó la araña.
Después de dos días en el edificio corría un olor feo, un olor a algo descompuesto después de varias quejas subieron a la terraza. Y allá estaba el cuerpo de juan. Los visitantes del edificio llamaron a la policía. Nadie supo nada más. La araña desapareció en la ciudad.



Un pinchazo
Autora: Nahir Jiménez

Martín me recuerda a las abejas, usa ropa de color negro y amarillo, él habla muy bajo y su voz es muy fina pero cuando se enoja su voz cambia y se escucha más fuerte, su pelo es negro, liso y no se peina mucho no le gusta hacerlo seguido porque casi nunca sale a ningún lugar, su perfume tiene olor a miel y huele muy rico casi siempre. Tiene que usar mucha crema porque sus manos se secan mucho y eso le molesta cuando saluda a la gente por eso siempre lleva una crema en su mochila.
Un día como cualquier otro, Martín caminaba directo para la escuela, tranquilo, sin ningún problema y solo. Hasta que se encontró con una abeja. Se asustó tanto que la pisó sin darse cuenta que podría ser peligroso y muy riesgoso. Cuando llegó al colegio se encontró con sus amigos y les contó lo que había pasado con la abeja y sus amigos no dijeron nada y sólo se fueron a comprar algo para comer. Cuando volvieron trajeron una botella de agua para cada uno. Martín se levantó de su lugar con la botella en la mano  y les dijo que se iba al baño porque se sentía muy mal y quería lavarse la cara, llegó al baño y se miró la cara y tenía la cara pálida y no sabía lo que le pasaba. Luego de unos minutos tomó un poco de agua hasta que escuchó el ruido de la puerta y vio a sus amigos que lo llamaban. Entonces él les hablaba pero ninguno  lo escuchaba. Hasta que uno de sus amigos dijo:
—Cuidado una abeja —y sacó a sus amigos de ahí corriendo, pero lo que ninguno sabia era que esa abeja era Martín y que ya nada podría volver a ser como antes y que la abeja que había matado Martín lo había pinchado y él no se dio cuenta.



Jóvenes mosquitos
Autor: Agustín Pini

Había una vez en un bosque muy oscuro donde vivía una mosquita, muy curiosa y muy molesta.
Vivía en un árbol oscuro y tenebroso, en un pasillo oscuro. Un día entró un mosquito muy curioso. Estaba explorando el bosque. Tenía sus dudas para entrar porque decía para sus adentros: “Uy cómo hago, tengo miedo”. Y se decidió y entró con los ojos cerrados, cuando entró se chocó con la casa de la mosquita. El árbol oscuro la mosquita. Ella salió con miedo y curiosidad y lo vio que estaba tirado en el piso con un chichón en la cabeza. Cuando la mosquita va a ayudarlo le dice: —¿Estás Bien? ¿Qué andás haciendo por acá, en este bosque tan oscuro?
Y el Mosquito la Miró y le dice: —Nada, estaba explorando un poco y tenía miedo de entrar, así que entré con los ojos cerrados y me choqué con tu casa, se ve.
Y ella Responde: —Sí, esta es mi casa. Está un poco oscura y tenebrosa.
Y él responde: —Ajá, si mirá, te vez muy linda con esos ojos marrones muy bellos.
Y ella le contesta: —Muchas pero muchas gracias, vos también sos lindo. ¿Te puedo hacer una pregunta? Pero decime si no te ofendés.
Él Contesta: —Bueno dale, no, no me ofendo, decime tranquila.
Ella Le contesta: —Bueno te quería decir si te podría dar un beso.
Y él Responde: —Sí, por supuesto que sí.
Se dieron un beso y paso algo muy extrañado. Empezaron a convertirse en humanos.



EL GRILLO
Autor: Lucas Reina

 Un día cualquiera, uno nublado y lluvioso un chico de veintidós años llamado Juan escuchó un grillo afuera, le parecía raro, porque vivía en un departamento en el piso diez, sin patio ni jardín. Él fue hacia el dichoso ruido, que venía de atrás de un armario, movió el armario y allá estaba, pero era gigante, medía un metro y hablaba español y le dijo:
—Hola juan, te conozco y te estaba esperando.
—¿Quién sos, cómo me conocés y cómo sabés hablar?
—Yo soy un grillo y me llamo Stan, siempre te he conocido desde que eras un niño, juan Gonzales y a toda tu familia—, dijo el grillo.
—Entonces conociste a mi padre porque nunca lo conocí—, dijo juan.
—Sí, te contaré todo sobre él ¿quieres?—, dijo el grillo.
 Dudoso juan dijo: —Sí.
—Pero con una condición.
El grillo empieza a desaparecer y convertirse en aire, ese aire respira juan, allí él se desmaya.
Al día siguiente se sintió diferente, fuerte y con hambre pero su comida favorita le parecía horrible. Salió afuera para despejarse y afuera escuchó un delicioso aroma, como la comida que preparaba su madre pero cuando llegó a ese aroma se dio cuenta que proviene de unos bichos, afidoz secos y horribles. Allí Juan entendió todo. Ahora él era el Grillo.
Ese grillo con voz tenebrosa lo había engañado.



Ciempiés
Autora: Killia Ávalos Magno
           
            Una de tantas veces se encontraba en el balcón. Este se  hallaba lleno de polvo pero eso no impedía oler el olor a sangre fresca. Ella estaba sentada en medio del lugar, rodeada de cuerpos humanos desmenuzados, podía sentir que a cada bocado se llenaba más, le dolía hacer esto pero... ¿Qué otra opción tenía? La comida de antes le provocaba nauseas y asco.
Después de cenar refrigeró lo que sobró y se dio un baño relajante, podía sentir el suave contacto del agua recorrer su piel. Cuando por fin durmió volvió a aquel lugar, era un agujero y un ciempiés dijo:
—¿Por qué no aceptas tu naturaleza de una vez por todas?¿No sería mucho más fácil?
Ella respondió: —Si hiciera lo que dices seria como tú ¡COMO TODOS! Y YO... Sigo creyendo en este mundo tan dañado y lleno de crueldad.




Escarabajo sangriento
Autora: Lucero Estigarribia

Había una vez un joven llamado Emilio, que odiaba los escarabajos con todo su corazón, porque cuando era chico agarró uno con su mano y éste lo picó y le dejó la mano ardiendo y doliendo por tres días.
Un día el joven Emilio, se peleó con su madre, salió enfurecido de la casa sin saber que ese era el último día que vería a su madre. Esa misma tarde, luego de estar con amigos, Emilio volvió a su casa. Cuando llegó estaban todas las cosas tiradas en el piso y algunas rotas, buscó a su madre por todas partes y no la encontró hasta que subió a su cuarto. Su madre estaba tirada en el piso y muerta, llamó a la policía lo más rápido que pudo pero ya era demasiado tarde.
Algunos meses después, Emilio se dio cuenta de que la policía no estaba haciendo mucho para encontrar al asesino de su madre, entonces por su parte empezó a investigar. Al cabo de siete semanas logró dar con el asesino de su madre, decidió no contarle a la policía. Emilio no pudo ver la cara del asesino ya que llevaba una máscara. Decidió seguirlo y al ver que el asesino había entrado a un callejón, decidió acercarse para ver quién era. El asesino se dio vuelta y Emilio pudo ver quien era. Se sorprendió tanto que se desmayó. Era su padre el asesino. Su padre lo ayudó a levantarse ya que pensó que era una persona cualquiera. Al tratar de ayudarlo Emilio le clavó un cuchillo en la garganta y el asesino murió instantáneamente.

Emilio empezó a sentirse mal y al cabo de diez minutos de dolor se transformó en un escarabajo.


Alejo Romero, tiene su propio sitio donde está publicando un texto extenso, tal vez se la pueda considerar novela, a continuación adjuntamos el link para que puedas leer un capítulo:


https://www.wattpad.com/785162760-mis-ultimas-razones-para-vivir-un-d%C3%ADa-com%C3%BAn-y





viernes, 29 de marzo de 2019

4° año de Secundaria 49


Este es el cuarto año de secundaria 49, recién comenzamos el año con un texto experimental, este es un ejemplo.


Autoras: Delfina Heredia y Aldana Francisco

Se dice que en el monte del Paraguay me encuentro yo. Los humanos me describen como un animal legendario de grandes garras. Yo vivo en un monte del Paraguay rodeado de árboles, palmeras, y mucho pasto.
Sólo siento soledad y tristeza al saber que mi mujer ya no está, siento furia y rechazo a los humanos por matar a mi amada, no dejo que se acerquen a mi monte ya que ellos siempre venían a molestar.
Por las noches rasgo los árboles, mi pelaje es muy suave dicen los humanos, lo saben porque al matar a mi mujer la tocaron.
Me gusta el ruido del lago, es como el canto de los pájaros al amanecer. Quiero devorar a la gente que viene a mi monte y que vuelva mi esposa son mis únicos deseos.
Sólo por un momento dejé ir a mi esposa al lago, cuando fui a buscarla ya estaba sin vida, esto me llenó de tristeza.
Cuando sólo era un niño venían los humanos a molestarnos a mí y a ella, esto nos llenaba de dolor.
Como dice la canción, la muerte sólo es la suerte con una letra cambiada, al menos sé que hoy mi mujer puede descansar en paz ya que nadie puede maltratarla.


Estos trabajos se realizaron a partir de la investigación de un ser mitológico argentino y la reflexión de unos versos de una canción de Savina que dice: “...la muerte es sólo la suerte con una letra cambiada...”, una autobiografía del ser mitológico y el destino que supone el verso de Savina, la reflexión arrojaba dos posibilidades: alguien que no muere porque tiene suerte o alguien que muere porque le faltó suerte. La experiencia mostró que ese destino tiñó toda la autobiografía y le dio un tono de angustia a los trabajos.

Aquí tenemos otro de los trabajos veamos:


La historia de Kulpush

Autora: Brisa Simón, alias Brii

           No me merecía esto que me pasó... La suerte se fue de mi lado. Soy un espíritu llamado Kulpush, provengo de Tierra del Fuego, de mí dicen los hombres que soy una diosa y las mujeres que soy sólo un mito, pero me gusta la versión de los Onas, para ellos soy un espíritu femenino de la tierra. Ningún humano conoce mi aspecto ni mi carácter, así como tampoco referencias sobre mi significado; la gente tenía miedo al escuchar mi nombre pero había algunos valientes que querían probar algo nuevo, se presentaron en el Hain, un lugar rodeado con piedras y una fogata en medio donde se escuchaba el viento soplar y el hablar o gritos de los jóvenes. Los hombres realizaban danzas, luego bebían sus pócimas y al entrar en trance aparecía yo que los deleitaba y les daba un placer soñado.
            Yo al carecer de marido, con frecuencia voy al Hain para tener relaciones sexuales con los hombres.
            Hay manifestaciones mías, una por cada cielo pero no siempre es lo mismo. A veces pienso en el marido que no tengo y que deseo tener, también pienso en cuanto faltará para volver al Hain y cuantos jóvenes serán los que realizarán el próximo ritual.
            Muchas veces siento una necesidad de querer estar con todos porque no tengo lo que anhelo tanto con una parte de mi corazón negro: un marido.
            No siempre fui un espíritu, era una niña con una madre que le pedía cosas a un dios y luego le daba su ofrenda. Pues, no sé qué pasó, si lo olvidó o simplemente no tuvo nada que ofrecer y ese dios la castigó y me tomó a mí, su única hija transformándome en lo que soy ahora. Castigándome, apartándome de mi madre y negándome para siempre de mi único deseo, tener a alguien a mi lado.

            No tuve suerte en mi historia, ni mi madre, ella murió de soledad y yo también siento que morí, esto no es vivir, sentir ese placer, no la felicidad y el amor, para mí no es vivir. Yo ya morí. 



Ahí Brii acercó un nuevo relato, sin título por ahora:

Autora: Brisa Simon (Brii)

            Me gusta contar esta historia, me acuerdo muy bien lo que pasó. Pues ya hay un relato comprobado, pero no saben la verdad, no se chocan, sino que se juntan y jamás se mezclan y es es gracias a Lida-Lu, una mujer sirena que viene cada año a cantar una bella canción y a tirar una especie de polvo que ella hace para que el río y el mar no se junten. No es por nada eso.
            Lo hace porque ese río era muy sagrado, porque allí vivían sirenas y tritones, pues hoy en día se juntan una vez al año y viven entre los humanos, ella tiene trabajo, la hace feliz eso. Ver a su pueblo feliz la hace serlo también.



A partir de la investigación de las deidades griegas de la antigüedad, nos hemos acercado a textos de algunos sofistas, de Hesíodo y las arduas investigaciones de Robert Graves buscando encontrar material que nos permita ver nuestro mundo material y concreto a través de una cosmovisión mítica. Un curioso resultado presentaron nuestros jóvenes de hoy combinando preocupaciones antiguas que acaso se parecen a las de nuestra época de superación espiritual y técnica aunque no sé si humana.


Samuel Ramírez y Joel Jara
Presentamos a un dios del inframundo, encargado de custodiar las almas de todos los muertos, hermano de Zeus. Tal vez de esta deidad haya surgido después parte de la personalidad y característica del demonio, el antagonista del Dios cristiano.
   

HADES

Más allá del poder. El poder que tengo no vale para nada porque no me siento satisfecho. Estoy atrapado en las profundidades sintiéndome esclavo. Esto no es un privilegio me siento un animal en este lugar mágico sin sentido, sentado en un suelo que jamás se desintegra, fuego que jamás se apaga y el olor putrefacto que inhalan los humanos. Zeus debió haber destruido a los humanos hace mucho tiempo porque creen en su inteligencia soberbia y es mi esperanza, tarde o temprano serán manipulables.
Vivirán lo que me hicieron vivir. Animales su codicia será su perdición, su destino es inevitable "la muerte" ya que mi sabiduría es la ira y su entendimiento son mis esperanzas.
¿POR QUE NO PARAR DE GRITAR?
Estoy pensando DESPERTARON MI FURIA.
Mientras yo miro al patético humano, no veo una gran cosa sino un gran objeto, no somos tan diferentes, ambos perseguimos placeres extraños y cumplimos labores inútiles. El mundo nos mira con fantasía, igual que yo con los demás dioses nos creemos importantes para el desarrollo, pero no somos nada. Así que decidí encontrarme con un mortal en su territorio, uno que era igual de manipulable que yo su nombre es Mauricio. Cuando lo vi se asustó de tal manera que agarró un palo de escoba e intentó atacarme, yo era vulnerable en este mundo. Ya se había colmado mi paciencia hasta que lo noqueé de un golpe. Pasada ya una hora, él volvió a recuperar el conocimiento e intenté hablarle y él se quedó impactado pero no se comportó bruscamente esta vez. Nos pusimos a hablar de tal manera que me di cuenta que era muy similar a mí.
---¿Cómo quieres que te ayude?
---Me gustaría ser presidente---. Responde.
---Te otorgaré cuatro años de presidencia, a cambio que tu alma me pertenezca después de la muerte
---Me gusta la idea, ---dijo--- al fin y al cabo somos tan parecidos.
Así cerré el trato con el mortal.
Después de mucho tiempo fuera de mi repugnante inframundo decidí volver, en camino me crucé al dios cristiano que con furia me gritó....
---¡HADEEEES!!!!!!  ¿Qué has hecho?
---Hacer mi trabajo.
---Has otorgado a esos  humanos el calvario.
---Solo hago mi trabajo. ---Le recordé.
Dios me dijo: ---Me canse de que seas tan egoísta.
Y lo desafié: ---¿Y qué harás al respecto? DIOS CRISTIANO
Dios respondió: ---Te desapareceré.
---Inténtalo.
Y ahí, en ese momento, fue cuando desperté en el inframundo y me di cuenta que estoy atrapado y nunca más podría salir de ese maldito lugar.



Brisa Simon

Trabajé con Perseo, uno de los tantos hijos de Zeus con una mortal, por un castigo es arrojado al mar junto a su madre al nacer, este niño sobreviviente se vuelve un héroe al cortar la cabeza de la monstruosa Medusa. Perseo vivirá una vida de culpa por matar a su propio abuelo, lanzando mal un disco y dándole en el corazón.


Perseo

            Me imagino que estoy en Argos, en esos juegos, y la gente grita mi nombre. Veo a mi esposa contenta, dándome esperanza y a mi abuelo emocionado gritando “Vamos Perseo” como cuando Atenea me gritó al escaparnos de Hades. Sentí tanto miedo, porque presentía que algo saldría mal, tiré el disco pero al ver que iba hacia mi abuelo me asusté tanto. Primero escuché el grito de mi mujer y después vi el asombro de la gente, por eso fui, fui a ver, era mi abuelo, vi como estaba y lo tomé en mis brazos. No pudo decirme nada, sólo tocó mi mejilla y murió. Sentí miedo, culpa, tristeza y me faltaba el aire.
            Lo único que me molesta de la humanidad es que con simples susurros o miradas te hacen sentir mal. Estoy seguro que los ayudaría, tal vez lo haría resolviendo algunos problemas o dándonos regalos. Yo vivo entre la humanidad y muchos creen en dioses y en semidioses. Me imagino y veo un encuentro entre un semidiós y el Dios cristiano en una discusión que duraría tanto tiempo, lo único que tendrían en común es querer a la humanidad. Pero después no creo que vaya a pasar, nos esquivamos.
            Me gustaría contar algo que me pasó. Yo estaba caminando por la ciudad y vi un hombre anciano, solo, como que estaba triste, me acerqué para hablar con él. Me contó que su hijo había muerto porque necesitaba un corazón. El de ese anciano le pudo haber servido pero el doctor le dijo que no, ya que era imprescindible morir para donar un corazón y además el suyo no servía porque tenía problemas cardíacos. Lo vio partir y el hombre se sintió tan culpable. Me identifiqué mucho con él, con su culpa y me propuse ayudarlo.
            Lo invité a conocer mi casa, a mi mujer y a mis hijos, él cada día estaba más feliz y mi familia también. No olvidaré el sacrificio que hizo ese hombre al morir y le quiero dar un regalo: reencontrarse con su hijo. Así fue.


Delfina Heredia y Francisco Aldana
Trabajamos con Afrodita que es la diosa del amor y la belleza, se identifica en Roma con la antigua divinidad Venus. Según una tradición es hija  es hija de Urano y según otra de Zeus y Dione.
Su nacimiento ocurre en el momento que Cronos (dios del tiempo) corta los genitales de su padre Urano y los lanza al mar, de donde surge afrodita. De ahí que se le conozca como "la diosa nacida de las olas" o "nacida del semen de dios".
Una vez salida del mar, Afrodita fue llevada por los vientos Céfiros, primero a Citera y luego a Chipre, donde las Horas la vistieron y la guiaron a la morada de los inmortales pero la diosa fue especialmente conocida por sus maldiciones e iras, pues cuando alguien en la desgracia de ofender a la diosa se condenaba a tormentos terribles por ejemplo: castigó a Aurora con un amor irrefrenable por Orión, ya que había cedido a las seducciones de Ares. También castigó a todas las mujeres de Emnos porque no la honraban. Afrodita seducía a los hombres con solo mirarlos a los ojos.


Afrodita Inmortal

Hola, soy afrodita la diosa del amor y la sexualidad, les afirmo que es verdad lo que dicen estuve con varios hombres, también engañe a varios de ellos. Jugaba con los sentimientos de todos con los que estuve.
Pero llegó un día en el cual me aburrí estando en el Olimpo y decidí bajar con los mortales. Me gustó mucho como era su ambiente, había árboles, sentía la brisa, escuchaba el canto de los pájaros. Siempre volvía al Olimpo pero cuando podía me escapaba para ir con los mortales. Lo que sí me molesta es que no cuidan el medio ambiente, está todo siempre sucio, la gente tira los desechos en la calle a pesar de tener cestos de basura.
Conocí a un mortal muy atractivo, cada vez que yo bajaba a su ciudad lo cruzaba caminando solo, un día lo vi pero fue diferente, esta vez lo vi con su familia, su esposa y su hijo. Decidí investigar más sobre él, primero empecé por su esposa. Justo esa tarde cuando el muchacho parte a su trabajo y el niño estaba en la escuela la seguí, se iba caminando por un lugar extraño hasta que llegó a un bosque, me escondí detrás de un árbol, se encontró con otro hombre que le decía: —¿Cómo está mi hijo? ¿Cuándo vas a decir la verdad? —Luego le pasó dinero, hablaron un momento y ella se marchó. Me quedé pensando recostada en el pasto suave, ya me imaginé todo lo que pasaba, la esposa lo había traicionado con este hombre y le mintió, le dijo a su esposo que el hijo era de él pero no era así...
Sentí que el muchacho no se merecía esto y debía saberlo, lo busqué, me aparecí en forma humana,  hablé con él tranquilamente y le conté todo, decidí ayudarlo porque por un lado yo me estaba enamorando perdidamente de él, me atraía su cuerpo, su cara era diferente a los demás hombres.
Regresa el muchacho a su casa y encuentra a su mujer, allí mismo pelearon y se separaron.
Una semana después de todo esto fui de visita a la casa del muchacho, por cierto me había dicho que se llamaba Martín para entonces, yo ya estaba segura de todo lo que sentía por él.
No estaba acostumbrada a que un hombre me rechace pero pasó. Martín me dijo que estaba con alguien más y que amaba a esa persona, no pensé en vengarme ni nada. Sólo se me vino a la mente todos aquellos hombres que yo utilicé y luego dejé, y también como los engañé. Lloré noche tras noche y me di cuenta que en esta vida todo vuelve, que la persona que las hace riendo las paga llorando. Y llorando me crucé con el hijo del dios cristiano. Y llorando le dije:
—Jesúcristo, usted qué piensa sobre lo que yo hacía de jugar con los hombres y no valorar su amor hacia mi.
Jesús me respondió: —Estaba mal Afrodita, pero lo bueno fue que te hayas dado cuenta gracias a lo que sucedió. Sentiste lo mismo que cada hombre sintió al lastimarlo como lo hacías.
—Sí, ahora me doy cuenta que fue feo lo que hice y que jamás lo volvería hacer.
—Me parece lo más correcto.

“Gracias por la charla” pensaba mientras se iba.

domingo, 24 de marzo de 2019

2° de Escuela secundaria 3 de Quilmes 2019


Este es el segundo de la escuela secundaria 3 de Quilmes del año 2019, este fue el primer trabajo del año donde se apela al recuerdo, a la infancia, a los juguetes de la infancia.


Martina es la primere valiente del curso y la que inaugura el 2019 de este blog
                            
MARTINA FERNANDEZ

Mi peluche es un pato, ese peluche me lo regaló mi padrino cuando me bauticé. Tiene forma de un pato con un pico amarillo, no me gustaba prestarlo ya que me sentía sola, ese peluche es como un amigo para mí. Nunca lo dejé, para mí no es necesario dejar un peluche que prácticamente te marcó la infancia. Un recuerdo que nunca me voy a olvidar es cuando íbamos juntos de viaje, o también cuando lo perdí y me puse a llorar todo el día.

—Te extraño, extraño los momentos que pasábamos juntos yendo de viaje o a cualquier lado, Martina— dijo el peluche.
—Yo también, y gracias por estar conmigo desde que soy chiquita, muchísimas gracias pato— le contesté con melancolía mientras apareció una pequeña sonrisa de mi parte.


Siguen llegando más trabajos


Gabriela Coronel

Cuando era chiquita iba a la feria como todos los sábados, íbamos con mi familia. Ese día yo vi un oso de peluche, me gustó mucho, era marrón claro, yo se lo pedí a mi papá y él me dijo que no. Me puse mal (tenía 5 años), luego de recorrer toda la feria volvimos a ese puesto,  me lo compró y yo estaba feliz,  nunca lo prestaba porque era mi juguete preferido, lo llevaba todos lados. Me hacía y me hace muy feliz verlo y recordar todos los lindos momentos que pasé junto a él. 

A partir de un juego de imaginación y el ingenio de nuestros jóvenes escritores, sumando luego recursos lingüísticos, tipos textuales, tipo determinado de narrador, en lugares precisos exigen romper con nuestra natural forma de contar, convirtiéndose en trabas o impedimentos a la hora de contar algo pero al vernos obligados a esa estructura, nuestra forma nos lleva a caminos nuevos, veamos: 


Viaje en gaviota
Autora: Natalia Rodríguez (Alias the Crazy Family)

No recuerdo cuando empieza el invierno como tal, pero estoy segura que estamos muy cerca de este.
La brisa me golpea en el rostro en el momento en que me sumerjo en mis pensamientos, más de lo debido. Me siento aturdida por unos instantes hasta que las chillonas voces de mis compañeros me recuerdan donde estoy.
—Te la tomaste toda chinwuenwuencha.
Michael repite la misma frase por novena vez en el día, causando que vuelva a perder la fe en la humanidad, por novena vez en el día.
Estamos en un barco, o más que eso, parece un costoso crucero, de esos que sólo aparecen en las películas para presumir algo que nunca vamos a conseguir.
¿Cómo llegamos aquí? Ni yo lo sé.
El intenso sol comienza a cansarme y con pesar me levanto de mi cómodo lugar, al lado de la barra, para ingresar en la pequeña y ruidosa sala que nos habían dado  a los de mi curso.
Apenas pongo un pie adentro, el fuerte olor a pisitos provoca que mire curiosa a la pequeña y organizada ronda que todos habían formado. En ella una o dos chicas tenían una bolsa de la olorosa botana.
Atrás de mí ingresa Michael haciendo palmas y todos le siguen la corriente, muy a pesar de que el profe de lengua está frente a ellos.
"O son muy valientes o muy boludos". Pienso mientras me uno a la ronda y me siento junto a Martina, quien está más ocupada, criticando de arriba a abajo la asquerosa comida del menú, como para prestarme atención.
—¿Cansada? —. Alguien me dirige la palabra y volteo, esperando que sea alguno de los payasos que tengo por compañeros, pero en vez de eso una gaviota me dice "hola" con la mirada.
—Martina—... Con la confusión pintada en el rostro, trato que mi pecosa compañera me preste atención, aunque como era de esperarse, me ignora completamente.
—Oye, te hablo a vos, obelisco con anteojos—.  Vuelve a hablar la gaviota.
—¡¿Disculpa?!— Ofendida la miro, y por primera vez desde que me senté, Martina me presta atención.
—¿A quién le hablás?— Me pregunta con esa típica cara de "¿Que te fumaste?"
—A la grosera Gaviota—. Respondo sin dudar y señalo a la ventana donde estaba. Sorprendiéndome al ver que ya no se encontraba allí.
—¿Cuál?— Levanta ambas cejas Martina y me mira cuidadosamente.
—Te lo juro—... Trato de justificarme pero ella se adelanta.
— Mejor terminá este texto, antes de que se alargue más de lo necesario—. Me dice mientras se pone los auriculares y vuelve a su mundo.
Me doy cuenta que tiene razón y dejo de escribir, dejando líneas vacías y a una gaviota que entretenida charla con el profe de lengua.
—¿Cuántos creé usted que se llevan la materia?— Con curiosidad lo mira el animal.
—Digamos, por lo flojos que son y la poca tarea que entregan, tendré a todo segundo primera en diciembre—. El canoso hombre suspira rendido y la amable gaviota lo reconforta con palmaditas en la espalda.

Hemos utilizado como material la investigación sobre nuestra literatura oral actual: chistes, canciones infantiles, de cuna, de cancha, también historias que nacen como rumores que se convierten en relatos, en leyendas urbanas. Todos nuestros barrios tienen algún misterio sin resolver que se termina explicando con un relato o a veces terminan esos relatos generando más incertidumbre incrementando el misterio
El cuadro
Autores: María Lis Maidana, Rocío Bruno, Braian Barrios, Lucas Rojas

El abuelo de Braian nos contó que en el barrio Aldana una familia decidió tirar un cuadro sin razón. La familia Rodríguez lo agarró porque el niño que estaba pintado en el cuadro era muy parecido a su hijo Nicolás Rodríguez.
A partir de ese día todo cambio...
Lo colgaron en la cocina, esa misma noche Nicolás se levantó y se dirigió hacia el baño, y cuando volvió a su habitación empezó a escuchar ruidos muy raros y fuertes, cuando fue a la cocina vio que el cuadro estaba en el piso y lo colgó nuevamente. Luego de observarlo vio que una lágrima caía del niño del cuadro, asustado fue a su habitación, cuando de repente volvieron esos sonidos. A La mañana siguiente le contó a sus padres lo que había escuchado y visto la noche anterior. Ese mismo día a la noche, les pasó lo mismo a los padres de Nicolás. Luego de eso tiraron el cuadro y no se volvió a saber nada más de él.

Hasta que un tiempo después, alguien contó a la familia que se decía en un barrio vecino que una familia encontró un cuadro tirado lo llevaron a su casa y luego el hijo de esta familia apareció una mañana muerto.




Luego de trabajar con la letra de una canción muy vieja, hemos debatido sobre las cuestiones que mostraba la letra de la canción representativa de la ciudad de Nueva York, con problemas similares a las de otras ciudades, tal vez que heredan esos problemas al buscar una forma de existir imitativa de aquella. Los temas que surgieron de ella fue la violencia y dentro de ésta la violencia de género, la prostitución, la desidia policial, la indiferencia de los personajes anónimos de las ciudades, el alcoholismo. De dicho debate surgieron estas actividades, que hemos denominado: 

NUESTRA CIUDAD ANDA CONTANDO

Se trata de narraciones recolectadas de nuestros barrios.



Testimonio 1 (recopilado por Tobías Villalba)
En julio, Rocío, madre de tres hijos, fue golpeada por su pareja en un combo que incluyó: empujones, patadas y cachetazos. A Rocío le quedó una fractura en el brazo izquierdo y otro en el pie derecho. Había recibido los mismos golpes nueve meses antes. La primera vez, el agresor pidió disculpas llorando y llorando la mujer las aceptó y perdonó. Ahora, la última vez decidió denunciarlo. Y el agresor sólo lo sancionaron con una restricción.
“Todo mi entorno se daba cuenta menos yo” declara Rocío.

Testimonio 2 (Recopilado por: Marianela Baez, Sebastián Bravo y Braian Barrios)
Cuando yo era chica, tenía seis años, mi mamá no se ocupaba de mí ni de mi hermano de tres años, mi padre era un hombre trabajador pero demasiado loco. Todos los días que llegaba del trabajo tenía una forma nueva para hacernos sufrir, pero sin motivo, porque no hacíamos nada malo. Yo con tan sólo seis años lavaba, planchaba, cuidaba a mi hermano, hacía todos los deberes que mi mamá debería hacer pero los hacía yo.
A veces mi papá llegaba del trabajo (loco como siempre) y nos sacaba, a mi hermano y a mí, desnudos a la calle y nos mojaba con agua fría, no le importaba que haga frío, no le importaba que la gente nos viera, no le importaba nada.
Otras veces nos pegaba, nos revoleaba con platos o algún otro objeto...
Siempre tenía una nueva forma para lastimarnos...

Testimonio 3 (recopilado por Karen López)
No tengo idea de cuándo empezó todo esto, sólo recuerdo los llantos de mi madre en las noches, los insultos salidos de la boca de la boca de mi papá, el sonido de los golpes...
Mi madre recibe golpes a diario no sé qué puedo hacer, no tengo la suficiente fuerza para detenerlo quiero que pare...
Crecí. Él ya no está, se fue con otra mujer. No me molesta. Pero aún su recuerdo me persigue. Sólo espero que no le haga lo que le hizo a mi madre.

Testimonio 4 (Recopilado por Natalia Rodríguez)
Tengo 16 años y desde los seis años soy consciente del maltrato que sufre mi papá en manos de mi mamá.
Ella lo golpea, ya sea con sus propias manos o con objetos que se encuentran a s alcance. Más de una vez pude ver los rasguños o moretones en los brazos de papá, pero no fui capaz de hablar.
Él no se defiende, tiene miedo de hacerlo, le conté a mi abuelo pero sólo mostró disgusto por saber que mi papá se dejaba pegar por un mujer.
Los golpes de mamá vienen de los celos, dice mi tía.
Ella lo amenazó de que si hablaba o le levantaba la mano lo iba a denunciar. Día a día papá se ve más demacrado.
Aún no sé qué hacer. Estoy asustada.

Testimonio 5 (recopilado por Gabriela Coronel y Candela Luque)
Tengo doce años, mi vecino me manosea y me besa, él me amenaza con cosas malas.
Lo cuento yo porque mi mejor amiga no se anima.

Testimonio 6 (recopilado por Tobías Llano y Fabricio Camba)
Un día mi papá llegó borracho a altas horas de la noche, mi mamá limpiando la mesa en la que habíamos comido, mi papá la amenazó. Nosotros estábamos en la pieza escuchando, los gritos nos asustaban y cada vez más fuerte gritaban y mi papá le pegó a mamá, nosotros llorábamos del susto.
Pasaban los días y cada vez era peor. Mi mamá lo denuncia pero no pasa nada.
Mi mamá lloraba cuando mi papá se iba a trabajar. Nosotros le preguntamos a mi mamá y dijo que necesitaba ayuda. No sabíamos cómo ayudarla con la situación.
Mi papá llegó gritando a mi mamá un vecino escuchó, llamó a la policía. Llegó la policía. Mi papá quedó detenido y nosotros tenemos miedo de cuando salga.

Testimonio 7 (recopilado por: Martina Fernández, Valentín Scafi, Luca Atensio y Rocío Romero)
Jéssica sufrió violencia de género por parte de su exmarido, su marido Sergio la golpeaba cuando estaba borracho, no sólo la golpeaba a ella sino también a sus hijos. Uno de los hijos, Valentino tuvo moretones en casi todo e cuerpo. Tampoco nunca pidió perdón y culpaba al alcohol.

Testimonio 8 (recopilado por: Kiara Araujo, Ezequiel Oviedo y Malanie Officialtegui)
En frente de mi casa vivía un matrimonio: Juan de ochenta y dos años y Ramona de cincuenta años, ellos tenían una hija de veintiocho años llamada Lucía.

Juan un día cayó de un árbol y murió. Luego pasaron dos años y a su hija la llevaron a un loquero porque decían que estaba loca. Mi mamá me contó esta historia porque mi mamá le hacía las compras a la mujer porque la hija no la dejaba salir. 

sábado, 27 de octubre de 2018

ES 39 Gutiérrez 1° B

Este es el primero B de la escuela 39 de Gutiérrez, año 2018. Pudimos verlos en acción en el acto del 12 de octubre, un grupo que está abandonando la niñez eufóricamente y esa euforia la expresaron valientemente en el escenario, y sólo les puedo decir gracias.



Mural realizado por los cursos más grandes, quinto B también mostró una representación con tanta naturalidad que me parecía estar viendo una casa a través de una ventana, donde contaron en una síntesis extraordinaria lo que significó esta fecha para nuestros pueblos, y dejaron claro que no tenemos nada que festejar.


Facundo Sosa, en un acto de valentía casi romántica leyó un poema elegido por él mismo para mostrarnos que mientras ocurría un desastre perpetrado por la inquisición en nuestras tierras, otro tanto sufrían los pueblos de Europa, recordando que los desastres los realizan las autoridades y los sufren siempre los pueblos. "Romance del Conde niño" Anónimo español.


Aquí va la batucada que armó 1° B, para dejar claro lo de la diversidad en ella se escuchan sonidos de distintos rincones del mundo: una guitarra española, un yembe de áfrica, una flauta que hasta ahora la más antigua encontrada data de 43.000 años atrás en Alemania, un cajón peruano, maracas aparentemente del caribe, timbales y tambores africanos, cencerros asiáticos y pesuñas de cabras los antiguos pueblos cabreros más cercanos al nomadismo circular.


A continuación algunos de los textos que se fueron creando en el año:

LA DESGRACIA DE DON SAPO
Autora: Sofía Rodríguez Botto

Había un río marrón como la tierra, arboles verdes como el pasto, flores amarillas como el sol, y ahí estaba yo, con Don Sapo charlando, hasta que Don Sapo me pregunto:
---¿Y si vamos a El Monte De Las Víboras?
---No Don Sapo. Mire si las víboras lo comen!
---!Ay! No sea aguafiestas. Vamos. Dijo don sapo.
---Bueno Don Sapo, pero vamos con cuidado.
Fuimos con Don Sapo a El Monte De Las Víboras, y ahí estaban, como yo había dicho, las víboras.
En un momento, oí los cascabeles de las víboras, sentí como se acercaban hacia mi y Don Sapo, una gran víbora agarró con sus grandes dientes a Don Sapo, vi como se lo llevó, y ahí es donde Don Sapo grita:
---Ayuda! Auxilio!!!!!
---Nooooooo!! Don Sapo!!!
A Don Sapo se lo habían comido las víboras!!! Me asuste mucho, y volví al río, donde me encontré con todos los bichos y les conté la desgracia.


En primero estuvimos leyendo una novela: Frin de Luis María Pescetti, y a partir de las características del género Novela, Lucía dijo: “Yo soy capaz de escribir una novela” y aquí tenemos un primer intento y una promesa: Continuará

Aún no tiene título
Autora: Lucía González

Valeria es una chica normal, sonriente y con un gran corazón, pero en su casa no era lo mismo que en otros lugares; en otros lugares ella es muy simpática y de más, bueno, y esto empieza así.

Valeria era la chica más querida de su padre y de su madre, no porque era su única hija en la casa, sino porque obedecía, era estudiosa, no tomaba, no tenía novio, no usaba su celular, nunca nada. Valeria era única. Hasta que empezó a tener mala junta, empezó con el celular, luego con el noviazgo, con el alcohol, con el cigarro, con más y más. Valeria no paraba, seguía con sus cosas, en su mundo. Pero nunca pensó en los que la aman, no le importaba nada. Siguió con su junta, fumando, robando y peores cosas como; pasar fotos de su cuerpo a desconocidos. Y un día una chica le dijo; mirá cómo estás, perdida en la droga y en el alcohol. Ya ni te reconozco, no sé dónde quedó la valeria que conocí. No sé quién sos.
Valeria se dice por dentro: ¿Por qué soy así? Si mis padres descubren lo que en realidad soy, los decepcionaría, les haría mucho daño al saber que su niña perdió su niñez por andar en muchas cosas malas.

Pasaron días, meses y ella no cambiaba, seguía con más y más.

Se ratea de la escuela y le cuenta su situación a su mejor amiga, Josefina.

---Tal vez lo que dice es verdad, debo cambiar y mucho, ¿y tú qué dices? ---confiesa Valeria, pensativa.
---Yo digo que sigas así, no te veo mal. ---Alienta Josefina.
---Bueno, si tú lo dices.
---¡Ay! casi lo olvido. Toma, ¿quieres cocaína? ---pregunta Josefina, entusiasmada.
---No, no sé, nunca lo he probado, y no debemos, solo tenemos 13 años. ---Responde con dudas de sí misma.
---No es malo, prueba. ---Dice mientras le extiende una pequeña bolsa con algún contenido desconocido a los ojos de Valeria.

Valeria agarra la bolsa. Experimenta y empieza a inhalar repetidas veces.

[...]

La mamá de Valeria se encontraba buscando un lápiz en la mochila de la nombrada, para escribir algunas cosas que necesitaba ir a comprar y encuentra muchos productos raros allí.
Valeria como un día muy normal, se va a la escuela, no sospecha nada. Pasaron las horas de clases y Valeria se encontraba rumbo a su casa. Al llegar, encuentra su casa vacía cosa que es raro, ya que siempre está su mamá. Sube a su habitación y se acuesta en su cama. Al ver su mochila vacía se exalta, justo en ese momento aparece, muy, muy enojada su madre.
---Valeria, sentate. Hablemos.
Ella muy angustiada, se sienta al lado de su madre, y, con muchos nervios y le pregunta.
---¿Qué pasó, mami?
---¿Por qué hacés esto? Yo nunca te he enseñado, por qué. ¿Nunca has pensado en el daño que nos hace saber que haces esto? ¿Piensas que está bien? Tu padre y yo nunca nos hemos drogado, nuca frente a ustedes, todo por tratar de educarte como se merece y me encuentro con esto. Mira, Valeria, no sé qué me ocultas, espero que nada más. Yo quiero lo mejor para ti, no quiero que te hagas daño. A ver, dame tu celular.
Valeria se lo entrega, con millones de nudos en la garganta y bastante aterrada.
Su madre comienza a revisar su teléfono, y al entrar a galería, se encuentra con cosas horrorosas que habría preferido no verlas jamás. La ira la consume y se larga a llorar y sin otro pensamiento comienza a pegar su hija.
Valeria va a la escuela destrozada y con mucho dolor en el cuerpo, llena de hematomas, sin sentimientos, sin amor, perdida. Al entrar a la escuela se encuentra con Josefina y le cuenta lo sucedido con su madre, pero ella no le responde.
---Decime algo en este momento, te necesito, Josefina.
---Qué querés que te diga, las cosas que hacés a mí no me incumben. ---Dice Josefina indignada.
Valeria enfadada y con los ojos cristalizados le contesta.
---Yo te quería como mi mejor amiga, y hoy me doy cuenta que sos una mala amiga y nunca me has ayudado. Ya no quiero ser tu amiga, cuando me quedo sin nadie en esta vida y ahora, que te necesito más que nadie, no estás para mí. Ya no tengo a nadie, no le veo el sentido para seguir viviendo, y menos con una amiga como tú al lado. ---Confiesa Valeria llena de furia y decepción.
Valeria, llorando, se va de la escuela. Josefina se quedó ahí, pensando en cada palabra que había salido de la boca de Valeria. Pasaron los días y Valeria no iba a la escuela. Josefina muy preocupada, va a la casa de la madre con auras de tristeza.
---¿Está Valeria? Hace días no va al cole, ¿está enferma? ---pregunta preocupada.
---Ella murió, aquella tarde vino, me abrazó, y yo la rechacé. Ella se fue a su habitación y allí se quedó. Cuando entré a su habitación, ella se había amarrado con una soga y se suicidó. Dejó una carta.

"Disculpa por ser un error, por no ser la hija que deseabas y decepcionarte, madre. Mucho me perdí y no pude encontrar la salida, pero eso ya no importa, me voy, ya no voy a ser una carga. Perdón por fallarte como hija, perdón por todo."

Josefina, con los ojos llenos de lágrimas, camina rápidamente hacia la mamá de Valeria y la abraza.
---L-lo sient-to m-mucho. ---Muy angustiada.
---Dejó esto para ti, cuando te sientas lista, lo lees ¿bien?

Josefina al llegar a su casa se encierra en su habitación para luego ponerse a leer la carta.

“Perdón por hablarte así, Josefina. Me olvidé de los momento más importantes que vivimos juntas, yo sólo recordaba esos días de joda y todo eso, me parecían muy importantes porque vos estabas en ellos pero ya no, porque son parte de mi olvido. Nunca olvides nuestros momentos juntas, porque para vos, de alguna manera, fueron importantes, como algún día lo fueron para mí. Sos una gran amiga”.
Atte; Valeria.

Josefina, llorando, agarra su mochila, donde se encontraban todas sus drogas y demás, y corre al baño. Al llegar al baño, se decide que ya no puede seguir así, se da cuenta de que se está matando a sí misma, y, finalmente tira sus drogas y alguna que otra pertenencia que la pueda seguir dañando. Josefina con un hueco en el pecho, guarda la carta y sigue su vida sin interrupciones

[...]

Josefina murió al año a causa de una bala perdida. La mamá de Valeria se mudó con su familia y nunca más se volvió a saber de su existencia.

El Canon Miserable

Episodio número 12, especial por el festejo de la independencia, cuentos, un mensaje desde lejos y acordes que muestran un rumbo. E...