sábado, 27 de octubre de 2018

ES 39 Gutiérrez 1° B

Este es el primero B de la escuela 39 de Gutiérrez, año 2018. Pudimos verlos en acción en el acto del 12 de octubre, un grupo que está abandonando la niñez eufóricamente y esa euforia la expresaron valientemente en el escenario, y sólo les puedo decir gracias.



Mural realizado por los cursos más grandes, quinto B también mostró una representación con tanta naturalidad que me parecía estar viendo una casa a través de una ventana, donde contaron en una síntesis extraordinaria lo que significó esta fecha para nuestros pueblos, y dejaron claro que no tenemos nada que festejar.


Facundo Sosa, en un acto de valentía casi romántica leyó un poema elegido por él mismo para mostrarnos que mientras ocurría un desastre perpetrado por la inquisición en nuestras tierras, otro tanto sufrían los pueblos de Europa, recordando que los desastres los realizan las autoridades y los sufren siempre los pueblos. "Romance del Conde niño" Anónimo español.


Aquí va la batucada que armó 1° B, para dejar claro lo de la diversidad en ella se escuchan sonidos de distintos rincones del mundo: una guitarra española, un yembe de áfrica, una flauta que hasta ahora la más antigua encontrada data de 43.000 años atrás en Alemania, un cajón peruano, maracas aparentemente del caribe, timbales y tambores africanos, cencerros asiáticos y pesuñas de cabras los antiguos pueblos cabreros más cercanos al nomadismo circular.


A continuación algunos de los textos que se fueron creando en el año:

LA DESGRACIA DE DON SAPO
Autora: Sofía Rodríguez Botto

Había un río marrón como la tierra, arboles verdes como el pasto, flores amarillas como el sol, y ahí estaba yo, con Don Sapo charlando, hasta que Don Sapo me pregunto:
---¿Y si vamos a El Monte De Las Víboras?
---No Don Sapo. Mire si las víboras lo comen!
---!Ay! No sea aguafiestas. Vamos. Dijo don sapo.
---Bueno Don Sapo, pero vamos con cuidado.
Fuimos con Don Sapo a El Monte De Las Víboras, y ahí estaban, como yo había dicho, las víboras.
En un momento, oí los cascabeles de las víboras, sentí como se acercaban hacia mi y Don Sapo, una gran víbora agarró con sus grandes dientes a Don Sapo, vi como se lo llevó, y ahí es donde Don Sapo grita:
---Ayuda! Auxilio!!!!!
---Nooooooo!! Don Sapo!!!
A Don Sapo se lo habían comido las víboras!!! Me asuste mucho, y volví al río, donde me encontré con todos los bichos y les conté la desgracia.


En primero estuvimos leyendo una novela: Frin de Luis María Pescetti, y a partir de las características del género Novela, Lucía dijo: “Yo soy capaz de escribir una novela” y aquí tenemos un primer intento y una promesa: Continuará

Aún no tiene título
Autora: Lucía González

Valeria es una chica normal, sonriente y con un gran corazón, pero en su casa no era lo mismo que en otros lugares; en otros lugares ella es muy simpática y de más, bueno, y esto empieza así.

Valeria era la chica más querida de su padre y de su madre, no porque era su única hija en la casa, sino porque obedecía, era estudiosa, no tomaba, no tenía novio, no usaba su celular, nunca nada. Valeria era única. Hasta que empezó a tener mala junta, empezó con el celular, luego con el noviazgo, con el alcohol, con el cigarro, con más y más. Valeria no paraba, seguía con sus cosas, en su mundo. Pero nunca pensó en los que la aman, no le importaba nada. Siguió con su junta, fumando, robando y peores cosas como; pasar fotos de su cuerpo a desconocidos. Y un día una chica le dijo; mirá cómo estás, perdida en la droga y en el alcohol. Ya ni te reconozco, no sé dónde quedó la valeria que conocí. No sé quién sos.
Valeria se dice por dentro: ¿Por qué soy así? Si mis padres descubren lo que en realidad soy, los decepcionaría, les haría mucho daño al saber que su niña perdió su niñez por andar en muchas cosas malas.

Pasaron días, meses y ella no cambiaba, seguía con más y más.

Se ratea de la escuela y le cuenta su situación a su mejor amiga, Josefina.

---Tal vez lo que dice es verdad, debo cambiar y mucho, ¿y tú qué dices? ---confiesa Valeria, pensativa.
---Yo digo que sigas así, no te veo mal. ---Alienta Josefina.
---Bueno, si tú lo dices.
---¡Ay! casi lo olvido. Toma, ¿quieres cocaína? ---pregunta Josefina, entusiasmada.
---No, no sé, nunca lo he probado, y no debemos, solo tenemos 13 años. ---Responde con dudas de sí misma.
---No es malo, prueba. ---Dice mientras le extiende una pequeña bolsa con algún contenido desconocido a los ojos de Valeria.

Valeria agarra la bolsa. Experimenta y empieza a inhalar repetidas veces.

[...]

La mamá de Valeria se encontraba buscando un lápiz en la mochila de la nombrada, para escribir algunas cosas que necesitaba ir a comprar y encuentra muchos productos raros allí.
Valeria como un día muy normal, se va a la escuela, no sospecha nada. Pasaron las horas de clases y Valeria se encontraba rumbo a su casa. Al llegar, encuentra su casa vacía cosa que es raro, ya que siempre está su mamá. Sube a su habitación y se acuesta en su cama. Al ver su mochila vacía se exalta, justo en ese momento aparece, muy, muy enojada su madre.
---Valeria, sentate. Hablemos.
Ella muy angustiada, se sienta al lado de su madre, y, con muchos nervios y le pregunta.
---¿Qué pasó, mami?
---¿Por qué hacés esto? Yo nunca te he enseñado, por qué. ¿Nunca has pensado en el daño que nos hace saber que haces esto? ¿Piensas que está bien? Tu padre y yo nunca nos hemos drogado, nuca frente a ustedes, todo por tratar de educarte como se merece y me encuentro con esto. Mira, Valeria, no sé qué me ocultas, espero que nada más. Yo quiero lo mejor para ti, no quiero que te hagas daño. A ver, dame tu celular.
Valeria se lo entrega, con millones de nudos en la garganta y bastante aterrada.
Su madre comienza a revisar su teléfono, y al entrar a galería, se encuentra con cosas horrorosas que habría preferido no verlas jamás. La ira la consume y se larga a llorar y sin otro pensamiento comienza a pegar su hija.
Valeria va a la escuela destrozada y con mucho dolor en el cuerpo, llena de hematomas, sin sentimientos, sin amor, perdida. Al entrar a la escuela se encuentra con Josefina y le cuenta lo sucedido con su madre, pero ella no le responde.
---Decime algo en este momento, te necesito, Josefina.
---Qué querés que te diga, las cosas que hacés a mí no me incumben. ---Dice Josefina indignada.
Valeria enfadada y con los ojos cristalizados le contesta.
---Yo te quería como mi mejor amiga, y hoy me doy cuenta que sos una mala amiga y nunca me has ayudado. Ya no quiero ser tu amiga, cuando me quedo sin nadie en esta vida y ahora, que te necesito más que nadie, no estás para mí. Ya no tengo a nadie, no le veo el sentido para seguir viviendo, y menos con una amiga como tú al lado. ---Confiesa Valeria llena de furia y decepción.
Valeria, llorando, se va de la escuela. Josefina se quedó ahí, pensando en cada palabra que había salido de la boca de Valeria. Pasaron los días y Valeria no iba a la escuela. Josefina muy preocupada, va a la casa de la madre con auras de tristeza.
---¿Está Valeria? Hace días no va al cole, ¿está enferma? ---pregunta preocupada.
---Ella murió, aquella tarde vino, me abrazó, y yo la rechacé. Ella se fue a su habitación y allí se quedó. Cuando entré a su habitación, ella se había amarrado con una soga y se suicidó. Dejó una carta.

"Disculpa por ser un error, por no ser la hija que deseabas y decepcionarte, madre. Mucho me perdí y no pude encontrar la salida, pero eso ya no importa, me voy, ya no voy a ser una carga. Perdón por fallarte como hija, perdón por todo."

Josefina, con los ojos llenos de lágrimas, camina rápidamente hacia la mamá de Valeria y la abraza.
---L-lo sient-to m-mucho. ---Muy angustiada.
---Dejó esto para ti, cuando te sientas lista, lo lees ¿bien?

Josefina al llegar a su casa se encierra en su habitación para luego ponerse a leer la carta.

“Perdón por hablarte así, Josefina. Me olvidé de los momento más importantes que vivimos juntas, yo sólo recordaba esos días de joda y todo eso, me parecían muy importantes porque vos estabas en ellos pero ya no, porque son parte de mi olvido. Nunca olvides nuestros momentos juntas, porque para vos, de alguna manera, fueron importantes, como algún día lo fueron para mí. Sos una gran amiga”.
Atte; Valeria.

Josefina, llorando, agarra su mochila, donde se encontraban todas sus drogas y demás, y corre al baño. Al llegar al baño, se decide que ya no puede seguir así, se da cuenta de que se está matando a sí misma, y, finalmente tira sus drogas y alguna que otra pertenencia que la pueda seguir dañando. Josefina con un hueco en el pecho, guarda la carta y sigue su vida sin interrupciones

[...]

Josefina murió al año a causa de una bala perdida. La mamá de Valeria se mudó con su familia y nunca más se volvió a saber de su existencia.

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