Este es el segundo año del turno vespertino en la escuela 12 de Hudson, hemos compartido varios debates con lecturas de autores argentinos, los favoritos fueron los de las últimas décadas, por suerte la institución cuenta con una biblioteca muy completa, con varios ejemplares que nos permitió acercarnos a esos grandes textos de nuestros autores. Acá tenemos algunos ejemplos de lo que fueron creando en el año.
La sombra
Autora: Nayla Alanis
Cuando
era chica, un día de mucho calor y algo nublado, estaba en un lugar muy lindo,
no había muchos árboles. Yo pensaba en meterme al agua, jugar en la arena y
nadar un rato. En una de esas veo que por el agua se acercaba algo negro, era
como una sombra muy oscura, hacía un ruido como de viento soplando muy
despacio, traía un olor raro. Se paró enfrente mío, la tenía de frente, no
decía nada, sólo observaba. Y de repente escucho una voz que dice:
—No
te acerques... No te acerques.
Me
alejé pero la cosa oscura me seguía y se acercaba cada vez más.
—¿Qué
querés? —le grité.
Se
quedó mirando, sólo me miró. Se dio vuelta y volvió al agua.
Algo en el rio
Autora: Lucila Toledo
Cuando
era chica, un día fui a pescar. Era un día que había terrible sol y hacía muchísimo
calor. En ese momento tomé un refresco, también pensé en tirarme un chapuzón o
volver a mi casa.
En
el momento que me decidí, me tiré al agua y siento algo que me toca el pie, no
le di importancia y cuando estaba saliendo del agua sentí que venía algo atrás
mío y cuando lo vi era horrible, tenía la cara deformada, cuatro patas, y tenía
mucho pelo, pero se parecía a un pescado. Salí corriendo desesperada, con esa
bestia detrás de mí. Luego de la corrida, sentí un alivio, porque no la veía,
pensé que la bestia había perdido el rastro.
No
quise volver por el río y me metí en el bosque, allí encontré a un chico que
vivía por la zona, me dijo que la bestia devoraba a cualquiera que se cruce en
su camino y que por eso era peligroso andar por esa parte del río.
Soledades
Autora: Anahí Díaz
Perderse en el mar y ver tierra,
buscar algo y no encontrarlo,
un tormento se escucha en nuestra
cabeza,
es lo mismo que escuchar cómo se
derrumba la vida,
cómo cae.
Así comprendí que la angustia es
prima de la desesperación,
es como buscar la salida y no
encontrarla,
es como estar abandonado en una
isla,
es como golpearse una y otra vez
contra una pared,
es como escuchar la felicidad tan
lejos de mí,
es como ver el mundo muy lejos de
la realidad,
es tan fría como la vida misma.
Pero
así fue que comprendí que siempre
puede haber algo peor,
fue así que comprendí que a veces
puede haber algo mejor
y que a veces estar desamparado
es una salida
y que al cielo nunca se llega de
a dos.
Lobo
Autora: Maily Espíritu
Negro y marrón
hermoso como la luna
cuando la luna brilla
a la luz de la luna llora,
llora y aúlla
por amor,
en la calle
llora como un bebé que tiene
frío.
A lejos el ruido del tren,
veo en la oscuridad una luz
como el sol
en sus ojos.
Auto
Autor: Juan Ignacio Jiménez
Negro
más cómodo que la moto
alto,
su música nos hace ruido
más rápido que caminar.
Vidrios,
el sol brilla en su piel de lata
las ruedas hacen lo suyo
la música
ensucia las luces,
butaca
sirve a cualquier hora
su alimento nafta.
La barra
Autor: Santiago Hermosa
Plateada,
el peso se agrega como a la
angustia larga,
cae y hace un pequeño ruido,
se mueve y chilla,
tiembla cuando se le suman peso.
Recta,
liviana como un bebé,
la agarran dos manos,
si no es silenciosa,
se fue oxidando y deteriorando,
vive en un gimnasio,
se la maneja como un objeto,
casi la medida de un caño.
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