martes, 9 de octubre de 2018

ES 3 de Quilmes 2° 1°

Hemos trabajado a partir de la elección de un ser mitológico extraído del diccionario: “Seres mitológicos argentinos” donde Adolfo Colombres caracteriza y clasifica quinientos seres sobrenaturales argentinos, tanto del ámbito indígena, al que pertenece la gran mayoría, como del criollo. Están las deidades que dieron origen al mundo y a los astros, crearon al hombre, las plantas y los animales. También las que enseñaron costumbres valiosas, preservan la naturaleza, protegen a las mujeres y los niños, provocan o curan enfermedades. Y algunos que heredamos de otras culturas pero que aquí se mezclaron con elementos y conceptos locales. Se ha trabajado la narración en primera persona y para recrear el mito se debió imaginar lo que podía pensar, sentir y desear ese ser generalmente solitario e incomprendido. El resultado fue una mezcla mitológica con preocupaciones propias de la vida ciudadana y urbana. Miremos: 



Kiliéni Thlásini
Águila mítica de los chorotes, era más grande que un avestruz y todas las noches se llevaba a algún hombre para devorarlo.

El engaño
Autor: Lucas Rodríguez

            Soy Kiliéni Thlásini. Soy un águila pero no cómo las otras, soy más grande que un avestruz, vivo en una cueva sobre una montaña. Pienso en ir a visitar a mis padres pero antes decorar mi casa. También pienso en ella, un águila hembra. La amo pero cada vez que vuelo hacia ella y trato de hablarle se asusta por lo enorme que me ve y se va, también pienso en que a la tarde voy a ir a buscar alguna persona para comer y ¿saben por qué actúo así? Porque los humanos son riquísimos, es un gusto suave y nutritivo. Siempre toco a las personas con las patas, las miro y las asesino. Después me limpio en el río y acomodo mi guarida para dormir. Al día siguiente vuelo por todos lados, miro las montañas, el río, el pueblo donde está mi principal alimento y un bosque. Detrás del bosque encuentro al águila que amo pero de vuelta se va, la persigo como siempre entonces siento algo en mi panza, me tiran con lanzas y caigo en picada.
            Me desmayé y cuando despierto estaba ella, justo vi que del águila que amaba salían personas y me di cuenta que no era de verdad. Después los humanos me quemaron vivo, me volvieron a quemar, ni sé por qué.

Naturaleza
Autor: Agustín Vera

Soy Kiliéni Thlásini. Soy un águila mítica y soy más grande que un avestruz. Todas las noches me iba a una aldea, sin que nadie se diera cuenta me robaba a un hombre y me lo llevaba a mi cueva para devorarlos, apilando luego los huesos en un rincón.
Después todas las noches yo chillaba y eso significaba que había vuelto a comer a una persona. A la tarde al escuchar mi chillido sabían que el águila mística se volvió a comer a otro hombre. El pueblo sabía que se tenía que ocultar a media noche porque a esa hora aparecía yo.
Un día cualquiera yo iba al pueblo a buscar alimento y de repente me encuentro con un niño en la calle, yo decía en mi pensamiento: “te voy a comer niño”, escucho al niño que me grita: “alejate o te arrojaré esta roca... alejate”. Ahí yo tomé conciencia y vi que era un niño, pobre y lastimado y me dije a mí mismo, no lo lastimaré, lo entrenaré para cuando yo me muera, no podrá volar pero podrá correr y cazar y obviamente en las montañas donde tengo mi cueva linda y desde ese día empecé a entrenar al muchacho y empecé a decirle cómo cazar peces, cocodrilos, serpientes de agua y camaleones. Yo actué así porque me dio lástima comerlo y en algunas ocasiones me hacía enojar porque no hacía las cosas como yo decía. Fue creciendo y haciendo las cosas bien.
La gente comenzó a sospechar donde estaba mi cueva y por eso me tuve que buscar otra cueva con mi aprendiz, encontramos una muy cómoda y cuando vi mi otra cueva estaba destruida y prendida fuego, me empecé a alejar más del pueblo, de la gente. Cuando empecé a comer gente fue para sobrevivir y ahora que estamos tan lejos y no tengo alimento no tengo opción, alcancé a pensar, “no me voy a comer al muchacho, no lo voy a comer, nooooo me lo voy a comer”.


Koshménk
Es el marido de la lujuriosa Kulan que es una deidad que secuestra a los hombres de la tribu y los lleva al cielo para calmar sus deseos sexuales. Koshménk  es "el cornudo". Cuando se presenta en el Hain que era un ritual de iniciación sexual, es objeto de burlas. Siempre anda buscando a su infiel esposa y cuando la encuentra con otro desata un desenfrenado berrinche que desata la risa general. A veces kulan está entre varios hombres que la rodean en círculo mientras koshménk  espía entre las piernas de los amantes delirando de celos.

Un Koshménk de nuestros días
Autores: Lautaro Moreno y Juan Fidalgo

            Hola me llamo Koshménk y esto va a ser lo último que escriba. Para cualquiera que encuentre esta carta, no me busque porque estaré muerto. Cuando mi amor me dejó sentí mucha tristeza y dolor. Cuando se fue, se llevó con ella la alegría, no sentí culpa porque ella me era infiel. Todo el pueblo se reía de mí, me decían “poco hombre”, porque siempre que había un hombre en mi casa me iba. Aquella vez sentía mucha ira, llegué a mi casa y escuchaba su risa y ruidos extraños, eran sus gemidos, fui lentamente a su habitación, cada vez más seguro de mí mismo. Corrí la cortina y vi ropa tirada en el piso y una botella de vino derramada y a ella con un hombre en mi cama roja. Fui rápidamente a la cocina y agarré un cuchillo frío. Se lo clavé a su amante. Sentí su sangre caliente sobre mi mano, igual que la sangre de vaca de mi granja. Miré sus ojos y ellos me suplicaban piedad en ese momento. Me di cuenta de lo que había hecho. Corro cuatro cuadras, me paro en una esquina y grito a Dios, a ellos, a alguien: “Perdoname por favor, ayúdame” y ahí veo que bajaba un hombre con barba blanca y escuché su voz: “Cometiste el peor de todos los pecados, no te puedo perdonar y estarás condenado para siempre”. Me dije a mí mismo ¿adónde iré? ¿Cómo limpiaré mi nombre? ¿Me arrestarán? Quería volver con ella y pedir perdón pero la culpa me lo impedía y esa debe ser mi condena. Ya lo decidí, esta carta es mi despedida.


El Basilisco
Es un mito que aún hoy tiene vigencia en el noroeste de Argentina, se trata de un huevo estéril que pone una gallina, cuando se encuentra la cáscara del huevo sin que esté el pollito se cree que ha nacido este maligno animal. Algunos dicen que el huevo lo pone un gallo de siete años. Con respecto a su forma, cada región le da su aspecto: escuerzo con cabeza enorme y ojos luminosos, lagarto negro, gusano con un solo ojo en la frente. Huye de la luz del día y queda escondido en algún lugar oscuro donde sorprende con su mirada diabólica. Es tan horrible que él mismo no soporta su imagen reflejada, por eso se colocan espejos en las entradas de las casa para que el Basilisco al verse reflejado se aleje.

Soledad
Autras: Sol Guerra y Ludmila Navarro

            Muchos dicen que me vieron, que parezco un escuerzo, otros un lagarto pero en realidad soy un gallo con cola larga, alas grandes, con pico de halcón, soy más grande que el resto de la especie. Mi papá es un gallo y me tuvo cuando tenía siete años. Mi piel es rasposa y áspera. No vivo en un lugar fijo, ando por todos lados, me encantaría tener un lugar donde vivir sin que me anden criticando, quisiera que sepan que tengo sentimientos y que duele ser rechazado.
            Me cansé, voy a vengarme de todos pero a la vez no quiero hacerlo porque sé lo que es sufrir y no tener a nadie, ser una cáscara vacía. Siempre que critican o intentan hacerme algo me escondo. Todos los que ahora me ven, mueren del susto porque soy muy feo. Cambié de opinión, no me vengaré.
            Hace poco conocí a una igual a mí y desde que le conté lo que sentía me apoya en todo. Ahora no estoy solo, desapareció todo lo malo que sentía, estoy feliz y puedo olvidar.

Mayup Maman
Es la madre del río, región de Santiago del Estero y Catamarca. Es como una sirena de río, es la protectora de los peces y las nutrias, también es quien trae las lluvias anunciándosela a los hombres buenos. Para otros es la cazadora de las nubes trayendo luego las lluvias. Otros sostienen que en realidad es una deidad maligna que con su belleza atrae a los hombres para terminar ahogándolos.

Casamiento
Autora: Kiara Díaz
           
            Tomé mi peine de oro y vi mi pelo rubio más lacio de lo normal, en ese momento escuché a mi hermana que me llamaba con su voz tan aguda como un silbato, fui hacia ella y vi que tenía puesto un top de colores, me estaba esperando para almorzar. Luego se fue y me aburrí, estar en mi casa me aburre, no es que no me guste estar allí, es bonita, hay algas marinas, mucha luz y un espejo en el que veo mi reflejo siempre. En mi hogar siempre se escuchan las correntadas de agua. Al atardecer tomé un reloj para ver si mi hermana ya había llegado y pensé que ya era medio tarde. De repente escucho al reloj, marcaba las doce, el reloj se parecía mucho a una pelota que tenía cuando era pequeña. En eso mi hermana entra y pensé: “medio tarde”, siempre quise tener un padre. Mi hermana y yo somos adoptadas por mi madre, mi madre es como mi vida, ella es todo, pero sin padre es raro. Mato hombres porque la única vez que tuve un padre golpeaba a mi mamá, un día casi la mata. Ahora, todos los hombres que lastimen mujeres serán ahogados por mí.
            Me siento sola, mi madre casi no está y mi hermana se va siempre y cuando mato me da rabia, me enoja pero a la vez me entristece, sé que está mal.
            Sólo me ven las personas antes de morir, me oculto bajo el río dulce y a veces duermo en los árboles ribereños cuando nadie anda por allí. El río dulce es mi hogar, mi mundo.
            Nunca pude tener un padre porque nos tienen miedo a todas nosotras. Mi mamá tiene onda con un señor y cuando viene a casa nos portamos bien, no peleamos ni nada. Queremos que sea nuestro padre y planeamos una fiesta sorpresa para que mi mamá le pida casamiento, aquí las mujeres piden matrimonio, espero que acepte.


El Bagual
Se reproduce en Santiago del Estero. Es un caballo salvaje y poderoso. Este caballo es imposible de atrapar, deja a sus perseguidores acercarse pero siempre huye de forma inesperada.

Fuerzas
Autoras: Magalí Constante, Anabella Moriñigo, Ariadna Salgueiro

            Bueno, yo soy el Bagual vivo en la provincia de Santiago del Estero en la localidad llamada justamente El Bagual. Tengo una cola hermosa y largas crines, echo espuma por la boca y tiro fuego por los ojos. Cada vez que entro escucho: “Ahí viene el caballo, vamos a agarrarlo” o “Le tengo miedo a ese caballo”, también puedo escuchar cuando corren. Encima me quieren atrapar con una soga, me dan risa y los dejo acercarse y en el momento justo me voy.
            El lugar donde vivo es muy seco, hay pocos árboles, llueve cada tanto y hay veces que me quiero ir de ahí pero bueno, solamente me quedo para asustar a la gente y eso me da fuerzas para seguir viviendo y si yo me voy pierdo la fuerza, me debilito si no escucho gritos...
            Lo único que pienso y espero es poder asustar a esta gente así puedo tener más fuerza. También que los jinetes lleguen así yo me escapo y caen como bobos. Lo único que quiero hacer es irme con mi esposa e hija a otro pueblo que no sea tan seco y podamos vivir mejor. Yo actúo así porque mi hija está muy mal, está enferma y la quiero ayudar pero la gente no me entiende. Lo único que quiero es salvarla pero nadie entiende lo que yo quiero decir. Siento esto porque nadie me entiende y si nadie me entiende no me pueden ayudar.
            Solamente me pueden ver los jinetes y cuando yo quiero, los demás humanos no y uso mis poderes para ocultarme de los demás pero de los que más me oculto es de los niños, yo en realidad soy bueno... Vivo escondido en una cueva con mi esposa e hija que amo mucho.
            Quiero irme, yo voy a hacer un plan para poder irme. A la madrugada cuando nadie esté despierto nos iremos con las personas que amo tanto a un lugar mejor donde mi hija coma mejor y mejore aunque yo pierda mis fuerzas del todo.


Kai Kai Filu
Ser mitológico mapuche, mitad caballo y mitad culebra causante del diluvio universal.

Monstruo
Autoras: Estefanía Oviedo, Priscila Giménez, Dara Ávalos

            Soy Kai Kai Filu, un animal mitad caballo y mitad culebra, relincho como un caballo y puedo hablar.
            Vivo en el fondo del mar, un lugar oscuro y con pocos peces. Agito las aguas para causar grandes inundaciones y que los hombres se ahoguen.
            Sólo salgo del agua para ver dónde hay hombres para poder ahogarlos. Los únicos que pueden verme son los que ahogo.
            Un día salí del agua y no había nadie, yo pensaba: “dónde están los hombres, a la tarde siempre hay personas, dónde se fueron”. Al anochecer bajé enojada al fondo del mar porque no pude ahogar a nadie.
            Tren Tren es mi enemigo, él es mitad caballo y mitad culebra, es igual a mí. Es mi enemigo porque cuando yo hacía subir el nivel del agua para ahogar a los hombres, Tren Tren elevaba las montañas para evitarlo. Yo ahogo a los hombres porque creen que soy un monstruo. Cuando ahogué a la primera persona fue un accidente, era una tarde, yo estaba nadando y no vi a una persona que estaba allí también nadando, la llevé por delante, sentía mucha angustia y encima escuchaba sus voces diciendo que era un monstruo. Luego me invadió el odio, la furia y lo único que me calma es ahogarlos.


Llastay
Dios que cuida a las aves para los diaguitas. Otros sostienen que no sólo a las aves protege sino a todos los animales. Zona montañosa de Catamarca, Tucumán, La Rioja y San Juan. Es el protector masculino como la Pachamama es femenina.

Saben pero...
Autor: Iván Ibañez

            Soy el Llastay, tengo una horrible personalidad. Vivo en el desierto donde los cactus son mis únicos amigos. En las últimas semanas he visto a dos personas y en aquel momento pensé si eran parte de mi ilusión. Comencé a atacarlos y esa forma de actuar fue irresponsable y por lo tanto estaba asustado y pensaba.
            Algunas personas me quieren por lo bueno que era. Pero atacan a los animales o las aves, no les importa que sean mis protegidos y no entienden que no deben matar a las crías. Saben que puedo ser malo  con esos cazadores. Mis actos los asustan pero se olvidan o no les importa y en ese momento me pregunto si soy parte de algo y no entiendo cómo funciona el mundo y me sigo preguntando si soy parte del mundo o sólo una parte de una persona.

Alma Perdida
Espíritu del Noroeste, Santiago del Estero, Jujuy. Mujer desnuda de largas trenzas que llora en los caminos para expiar la culpa de un amor incestuoso entre hermanos o cuñados. En algunos lugares se le reza para que su alma al fin descanse.

La esquina
Autoras: Maia Sosa, Abigail Sarmiento

            Es de día, desde la sombra de un árbol observo a las personas caminar por la iglesia cerca de donde yo vivía y como ya no notaban mi ausencia. Una sola persona, un hombre, creo que miró por la ventana. Creo que se espantó porque se fue con cara de pánico. Esperé que caiga la noche para tomar el mismo camino, sorprendentemente en el camino me topé con un espejo roto en el suelo, en uno de aquellos pedazos pude observar que estaba desnuda. Ante aquella revelación me asusté y al levantar la vista veo otro vidrio roto, en él pude observar mi rostro, tenía cabello oscuro y unas largas trenzas, al parecer tenía pestañas muy largas y... pecas en mis coloradas mejillas, me sorprendí.
            Después de mucho tiempo pude volver a ver mi aspecto, eso me recordó a cuando yo caminaba sola y llorando por las calles topándome en cada esquina con viajeros. Ellos al escuchar mi llanto siempre decían “¿Eso es un bebé?”. Sin embargo ellos se alejaban. Sólo hubo un caso en el que un hombre se acercó pero temo que mi reacción no fue para nada buena porque me quedé luchando con él hasta que amaneció y desaparecí. En eso me desperté en la nada misma, por eso abrí mi boca para decir “Hola...” lo repetí una y otra vez pero nada.
            Por alguna extraña razón, cuando caía la noche, yo volvía a la misma esquina de la iglesia como si todavía tuviera que hacer algo pero no sé qué es. Me encantaría saberlo pero me lo impide el hecho que no tengo a nadie a mi lado por lo cual mi plan siempre fue guiarme sola.

Axshem
Espíritu diabólico de los tehuelches meridionales. Hijo de Tons, la Noche, es el que trae el dolor a los humanos.

Dolor
Autores: Iván Baez, Luciano Ojeda

            Soy casi transparente, de color negro a la noche, ojos rojos, pelo un poco largo y manos con fuerza, hago ruido cuando vuelo, hablo y en el momento de hacer algo me parezco a un demonio y aunque sea un espíritu puedo tocar, morder y sentir objetos, también puedo olfatear y escuchar. El lugar donde vivo es una cueva oscura, asfixiante, silenciosa, con murciélagos y muy fría. Pienso salir a volar y asustar a algunas personas y volver a mi cueva. Mejor voy a ir al campo a matar a algunos animales para distraerme un poco. Tengo hambre pero también me divierte escuchar lo que dicen cuando ven a los animales muertos, en ese momento siento alegría mientras me divierto escuchando.
            Yo no puedo elegir a quienes van a verme, sólo pueden hacerlo los médium, no necesito ocultarme porque incluso esos que pueden verme me tienen miedo y además nadie se acercaría a mi cueva tenebrosa.
            Hay un hombre que tiene el poder para matar espíritus y quiere matarme porque él sostiene que fui yo quien mató a los animales. Yo podía volar pero por no comer me debilito y pierdo mi fuerza. El hombre me apunta, me quema la pierna y me atraviesa con su poder, no entiendo ese tipo de arma. Me quema por segunda vez en la otra pierna y caigo al piso. No me puedo levantar, y me siento débil. Quiero usar mis manos para tocarlo, no me deja, me apunta a la cabeza y termina conmigo. Ahora es mi padre, la Noche, quien hará mi trabajo, enfurecido llevará dolor a todos los hombres.

Maripill
Animal mítico mapuche. Grande como un caballo, boca como la de un lagarto con dientes fuertes, lomo de serrucho que al pasar por debajo de los animales les corta la panza. Además de animales, se alimenta de niños a los que sumerge en el agua para devorarlos en su madriguera.

Rutinas
Autores: Ián Suco, Santiago Arluna

            Yo soy el Maripill, vivo en una cueva que se encuentra en una laguna del pueblo mapuche, nadie puede verla.
            Salgo de noche cuando estoy hambriento a cazar vacas, caballos o algún que otro niño humano. Tengo un largo y grueso cuello, unos afilados colmillos que matan a mis presas al instante si intentan escapar. Mi cuerpo está cubierto de plumas muy suaves que resisten el ardiente fuego que echo por mis ojos.
            Algunas veces pienso cómo sería ser un humano o un animal cualquiera, nadie se asustaría al ver mi horrendo rostro, pero luego recuerdo que no viven por siempre, así como yo y vuelvo a lo mío, a matar vacas y caballos.
            Mi inmortalidad se la debo a mis presas, ya que la sangre es lo que me la otorga, pero el saber que un día, todos van a morir, siento que quedaré solo, sin sangre que consumir... Le temo a la muerte... Antes de morir aprovecharé para seguir mi rutina de hipnotizar a los niños y atravesar a los animales.



Brujas
Este ser tendría su origen en Europa, pero aquí, en la zona Noreste del país, adquiere características propias de la región, asociándolo con una especie de castigo, en algunas regiones se lo asocia a la séptima hija mujer siendo el caso femenino de la causalidad masculina del Lobizón.

Mensaje nocturno
Autor: Tomás Hollmann

Asunto: Amenaza
Para: Ricardo
De: Bruja

            Hola soy una bruja que quiere sangre, son cosas de brujas.
            Mañana te voy a tener que matar, serás mi primera víctima. Te romperé la ventana con una piedra, mientras mires el ruido te voy a asustar. Más tarde mientras estés en tu cama acostado te apuñalaré de manera brutal, volará toda tu sangre por las patadas y una vez muerto te quemaré cuando me vengan a buscar a mi casa que está ubicada en un pueblo abandonado de Misiones. Cuando venga la policía los envenenaré.
            Perdón pero no lo quiero hacer. Mi familia me obliga a hacerlo y eso me enfurece más y luego me da tristeza mi furia. Cuando era pequeña me sentía sola pero feliz... Espero que puedas tener calma en el más allá.

Un Brujo
Autor: Lautaro Ojeda

            Hola mi nombre es Juan, tengo 200 años, vivía en una casa deteriorada, ubicada en Misiones, mido 1,70 metros, tengo brazos largos y piernas largas, el pelo corto, mi nariz es ancha y larga, mi piel es de color verde.
Ahora vivo en un bosque, en una localidad desconocida del norte de Salta. El bosque está lleno de lobos hambrientos, en una cueva hay murciélagos. En mi mente pienso que quiero comer algo rico ya que no como hace tres semanas y luego intentar asesinar a alguien. Después de que el sol cayó, caminé cerca de un barrio muy pequeño, porque el barrio estaba destrozado, era perfecto para matar. Me metí en una casa y parecía que no había nadie y escuché un ruido que procedía de afuera, fui a revisar y me encontré con una chica, lo veía de espalda, estaba a punto de matarlo pero algo me sostuvo y luego me arrastró por el piso, me habían puesto una trampa. Luego de unos segundos la chica me miró y dijo que parecía un moco verde y se rio. Luego me inyectó un suero, después de unas horas aparecí en un lugar oscuro, hacía frío y no se escuchaba nada. Al rato se prendió una luz y apareció la chica, le pregunté su nombre y dijo que no me importaba y que le dijera que quién era y qué quería, yo le dije “paz”, luego agregué “matar a quien se atraviesa en mi camino”, me preguntó mi nombre, “Dark malo”, quería saber mi verdadero nombre pero no se lo dije. Al rato me preguntó por qué mato y le contesté que por diversión. Ella se alejó, le grité que espere, se detuvo, le dije que antes no era así, que encontré el amor, que la chica que me gustaba se llamaba celeste, que era rubia con ojos verdes, tenía 24 años, que la invité a salir, que nos fuimos conociendo, nos sentíamos alegres pero un día me dejó, me sentí solo, angustiado y triste, más tarde me sentí enojado y fui a su casa por la noche, entré por la ventana de su cuarto con un cuchillo y mientras dormía le atravesé el pecho. Luego me arrepentí y me sentía triste, pensé en suicidarme pero no pude, salí de su casa, me escondí y ahora sólo salgo de noche para esconderme de la policía. Luego de contarle mi historia le pedí que me matara y ella aceptó, me disparó pero antes que lo hiciera apareció la policía y me arrestó. Me escaparé, lo prometo.
A los cuatro meses decidí escapar muriendo y liberando a los prisioneros. Matar a los guardias, lo hice por la noche, luego el monitor pero al hacerlo activo la alarma. Llegan miles de guardias y uno me dispara pero un prisionero se atraviesa y salva mi vida una vez más. Sigo encerrado esperando el momento para escapar.


Huaillepenyú
Dios de la niebla para los Mapuches, se muestra con una figura compuesta por una mezcla de varios animales. Sale de noche para acoplarse con los animales domésticos y las crías salen deformes. También se acopla a mujeres y esto explicaría todos los nacimientos de niños y animales diferentes a sus progenitores.

Pertenencia
Autores: Sebastián Farías, Nehemías Rojas

            Tengo cabeza de ternero, cuerpo de carnero, uso bincha, también uso una pollera con plumas y soy morocho. Hago un grito de señal para que venga mi tribu, también hago ruido cuando corro o cuando toco el tambor. Tengo buen oído y buen olfato. Soy una mezcla de animales, del hombre tengo la voz, puedo hablar.
            Mi tribu está en las montañas, las casas son de paja. En las noches frías prendemos una fogata con leña para calentarnos. Yo siempre pienso en que si voy a seguir estando en esta tribu, me gustaría estar toda la vida con ellos, porque los amo con todo mi corazón. Algunas personas de la tribu son malas pero hay muchas buenas. Yo me escondo de los malos, en realidad les tengo miedo pero con los buenos me muestro, pueden verme porque sé que nunca van a pegarme, que no me van a hacer nada. Mucha gente quiere que me vaya de la tribu pero yo no quiero y lucho mucho por estar en ella y lo voy a seguir haciendo.


El Gritón
Aterrorizó durante mucho tiempo a varios pueblos de La Rioja, se trata de un gran bulto peludo, se dice que al anochecer es común escuchar su grito y si el transeúnte sigue su camino comienza a escuchar el grito más cerca hasta que se aparece el monstruo impidiendo el paso. En otras regiones suele ser más tremendo apareciendo en forma de torbellino llevándose a quien esté en el camino. El texto que sigue es un caso extraordinario de mezcla entre ciencia ficción y mito, una especie de ciencia mítica.

Experimento Gritón
Autoras: Irina Rebollini, Ayelén Torrekens

            Hola. Yo soy El Gritón, o así me llaman, mi verdadero nombre es Tapurú. Yo vivo en las ruinas de mi pueblo aborigen que fue destruido por el hombre y luego fue reusado para un laboratorio. Por mi culpa cerraron el laboratorio ya que asesinaba a todos los que pasaban por ahí.
            Habito en las afueras de La Rioja, en una casita humilde, protegiendo la historia de mi pueblo. Es un lugar oscuro y solitario, a los pocos metros se encuentra un bosque donde se pueden encontrar pinturas rupestres. En la noche, puedo oír el aullido de los lobos que se mezclan con el grito de mis presas. Cuando asesino a alguien, durante la noche, hay un breve momento en el cual reaccionan mis acciones y decido gritar para espantar a los humanos y evitar su muerte. Mi grito es igual que un silbato, muy agudo. Camino por toda ciudad ahuyentando a toda La Rioja.
           Me gusta sentir el aire fresco y las pinturas rupestres, recordando a mi familia. Extraño a mi familia, extraño mi forma humana y mi pueblo. Me gustaría volver a mi forma natural, pero simplemente no puedo ya que la sociedad me teme.
          Mi plan es comunicarme con una persona, sin que me vea y pedirle ayuda. Muchas personas no logran verme ya que sólo ataco durante la noche o cuando responde a mi grito.
          Quiero terminar esta carta expresando mis sentimientos, ya que otra vez, por culpa del hombre vivo en soledad y constante angustia. Realizando acciones que están fuera de mi poder, los científicos saben que existo ya que ellos me crearon, sin embargo, ellos no se hacen cargo y me evitan.
          Dicen que sólo soy un mito.


Calimayo
Caballo alado anunciador de la muerte, aparece en un arroyo con su nombre en Tucumán. Se cuenta que en una ocasión un soldado vio cruzar al Calimayo volando el arroyo y pidió a sus jefes no entrar en batalla contra el ejército rosista, sus jefes no lo escucharon y ambos fueron decapitados.

Trabajo Calimayo
Autoras: Camila Villalva, Celena Giménez

            Soy un caballo alado o al menos así dice la gente que pudo verme. Algunas personas me llaman Calimayo ya que suelo estar por un arroyo con ese nombre, pero no tengo un nombre de hecho, me gustaría llamarme Chispita, así escuché que le decían a un nene al que se le murió su hermano en el remanso, puede que ese nombre suene raro ya que mi trabajo consiste en anunciar la muerte de las personas, una chispa es inevitable. Me gustaría tener amigos pero todos se alejan de mí porque me temen. Deseo mucho ser libre y ya no anunciar la muerte de las personas y ser un caballo común y corriente y tener amigos.


Atá
Personaje mitológico chorote. Se trata de un ciego cruel que mató muchos niños. Ahóusa –otro ser mitológico- le tendió una trampa y lo hizo caer al fuego donde murió incinerado, de esas cenizas nació el cuervo al que actualmente la tribu llama Atá.

Atá, el cuervo
Autoras: Ornella Arriola y María Eugenia Leguizamón, con la ayuda de Maia Sosa y Abigaíl Sarmiento.

            Iba caminando por un oscuro callejón, sentía un viento frío en mi cara, el bello del brazo se me erizaba ante el contacto con la brisa. Mis zapatos resonaban en el suelo, pequeñas gotas de lluvia caían en los charcos de agua, los relámpagos resuenan a lo lejos y cuando iluminan puedo ver con mi maravillosa vista a dos niños jugando en una abandonada plaza. Me acerco lentamente.
            Los miro de arriba abajo y les digo: —¿Me puedo quedar con ustedes?
            —Sí, cómo no—. Me responden los niños.
            Los veo jugar un rato, al parecer son hermanos. En un movimiento rápido el mayor le pegó al menor. Eso me disgustó, ni siquiera sé por qué le pegó, ni siquiera sé si fue jugando. Sonreí. Saqué mi machete y los descuarticé. Escondí los cuerpos entre las rocas y el mar. Si se preguntan por qué no los tiré al mar directamente, es porque iban a flotar.

            Al día siguiente sentí una presencia fea, seguramente Ahóusa pensé, pero no me importó en absoluto esa sensación. Ahóusa había sido mi mejor amigo hasta que me delató por matar al primer niño que era uno de los que me hacía bulling, y me mandaron al loquero, todavía escucho a la gente gritándome “psicópata”. Esa presencia es Ahóusa, me encuentro ante la misma traición. Es él, saca un líquido y me lo lanza a la vista. Hay un olor penetrante y escucho una caja moviéndose y un srrrrr. Siento mi cuerpo arder y cuando puedo abrir los ojos lo veo a Ahóusa irse a lo lejos. Me arrepiento de todo lo que hice, matar esas inocentes almas, sé que no tengo perdón y sé que mi alma quedará pagando todo lo que mi cuerpo hizo. Pasa el fuego, se apaga y algo pasa con ms cenizas, mis cenizas toman vida y forma de pájaro, ese carbón que vuela soy yo, todos me llaman Atá y mi historia será siempre recordada. 



Avestruz Macho:
Ser maligno de la mitología de los techuelches meridionales responde a kéénguenkon (la Mujer-Luna) una poderosa bruja que lo envía a atacar a los hombres y darles muerte. Habita en la zona del sur de la Patagonia entre el río Santa Cruz y el estrecho Magallanes.


El Avestruz Macho
Autor: Ezequiel Álvarez

            Soy grande, alto, de cuello largo, plumas grandes, de color oscuro y blanca. Cuando camino mis patas hacen sonido a pesado en la tierra, cuando corro parece que vuelo, puedo escuchar hasta el canto del mar a pesar de que mis oídos son pequeños, con mi cuello largo y flaco puedo sentir el viento y con mi pico y nariz puedo oler el perfume de la tormenta. No hay con que compararme solo con la fuerza del sol o el soplido del viento.
           Habito en las estepas y mesetas de la intensa Patagonia, desde el mar hasta la cordillera en el inmenso desierto de poca vegetación y pastos duros. Pienso que la Mujer Luna me obliga a matar a los hombres por su propia cobardía. Cuando la Mujer Luna hechiza a los hombres con dolor y muerte me hipnotiza de tal forma que solo veo la luna roja, mis pensamientos no se los puedo contar ni al viento, ya que pienso que la Mujer Luna se puede enterar. Yo quiero que la maldad que estos hombres piensan que tengo no la vean, pues yo no quiero ser maligno. Actúo así por que la mujer luna me hechiza y me hipnotiza para que castigue y mate y ella se quede con algunos de los humanos. Mi sentimiento es de miedo a la Mujer Luna porque cuando sale y me hipnotiza ya no siento nada sólo actúo.
           Sólo aquellos pobres afligidos que van a morir me ven porque la Mujer Luna sólo permite que me vean aquellos que ella quiere. No puedo hacer que los humanos me vean bueno ya que me asocian a la muerte.









No hay comentarios:

Publicar un comentario

El Canon Miserable

Episodio número 12, especial por el festejo de la independencia, cuentos, un mensaje desde lejos y acordes que muestran un rumbo. E...