Hemos trabajado a partir de la elección de un ser mitológico extraído del diccionario: “Seres mitológicos argentinos” donde Adolfo Colombres caracteriza y clasifica quinientos seres sobrenaturales argentinos, tanto del ámbito indígena, al que pertenece la gran mayoría, como del criollo. Están las deidades que dieron origen al mundo y a los astros, crearon al hombre, las plantas y los animales. También las que enseñaron costumbres valiosas, preservan la naturaleza, protegen a las mujeres y los niños, provocan o curan enfermedades. Y algunos que heredamos de otras culturas pero que aquí se mezclaron con elementos y conceptos locales. Se ha trabajado la narración en primera persona y para recrear el mito se debió imaginar lo que podía pensar, sentir y desear ese ser generalmente solitario e incomprendido. El resultado fue una mezcla mitológica con preocupaciones propias de la vida ciudadana y urbana. Miremos:
Kiliéni
Thlásini
Águila mítica de los chorotes,
era más grande que un avestruz y todas las noches se llevaba a algún hombre
para devorarlo.
El engaño
Autor: Lucas Rodríguez
Soy
Kiliéni Thlásini. Soy un águila pero no cómo las otras, soy más grande que un
avestruz, vivo en una cueva sobre una montaña. Pienso en ir a visitar a mis
padres pero antes decorar mi casa. También pienso en ella, un águila hembra. La
amo pero cada vez que vuelo hacia ella y trato de hablarle se asusta por lo
enorme que me ve y se va, también pienso en que a la tarde voy a ir a buscar
alguna persona para comer y ¿saben por qué actúo así? Porque los humanos son riquísimos,
es un gusto suave y nutritivo. Siempre toco a las personas con las patas, las
miro y las asesino. Después me limpio en el río y acomodo mi guarida para
dormir. Al día siguiente vuelo por todos lados, miro las montañas, el río, el
pueblo donde está mi principal alimento y un bosque. Detrás del bosque
encuentro al águila que amo pero de vuelta se va, la persigo como siempre
entonces siento algo en mi panza, me tiran con lanzas y caigo en picada.
Me
desmayé y cuando despierto estaba ella, justo vi que del águila que amaba
salían personas y me di cuenta que no era de verdad. Después los humanos me
quemaron vivo, me volvieron a quemar, ni sé por qué.
Naturaleza
Autor: Agustín Vera
Soy Kiliéni Thlásini.
Soy un águila mítica y soy más grande que un avestruz. Todas las noches me iba
a una aldea, sin que nadie se diera cuenta me robaba a un hombre y me lo
llevaba a mi cueva para devorarlos, apilando luego los huesos en un rincón.
Después todas las
noches yo chillaba y eso significaba que había vuelto a comer a una persona. A
la tarde al escuchar mi chillido sabían que el águila mística se volvió a comer
a otro hombre. El pueblo sabía que se tenía que ocultar a media noche porque a
esa hora aparecía yo.
Un día cualquiera
yo iba al pueblo a buscar alimento y de repente me encuentro con un niño en la
calle, yo decía en mi pensamiento: “te voy a comer niño”, escucho al niño que
me grita: “alejate o te arrojaré esta roca... alejate”. Ahí yo tomé conciencia
y vi que era un niño, pobre y lastimado y me dije a mí mismo, no lo lastimaré,
lo entrenaré para cuando yo me muera, no podrá volar pero podrá correr y cazar
y obviamente en las montañas donde tengo mi cueva linda y desde ese día empecé
a entrenar al muchacho y empecé a decirle cómo cazar peces, cocodrilos,
serpientes de agua y camaleones. Yo actué así porque me dio lástima comerlo y
en algunas ocasiones me hacía enojar porque no hacía las cosas como yo decía.
Fue creciendo y haciendo las cosas bien.
La gente comenzó a
sospechar donde estaba mi cueva y por eso me tuve que buscar otra cueva con mi
aprendiz, encontramos una muy cómoda y cuando vi mi otra cueva estaba destruida
y prendida fuego, me empecé a alejar más del pueblo, de la gente. Cuando empecé
a comer gente fue para sobrevivir y ahora que estamos tan lejos y no tengo
alimento no tengo opción, alcancé a pensar, “no me voy a comer al muchacho, no
lo voy a comer, nooooo me lo voy a comer”.
Koshménk
Es el marido de la lujuriosa Kulan que
es una deidad que secuestra a los hombres de la tribu y los lleva al cielo para
calmar sus deseos sexuales. Koshménk es "el
cornudo". Cuando se presenta en el Hain que era un ritual de
iniciación sexual, es objeto de burlas. Siempre anda buscando a su infiel
esposa y cuando la encuentra con otro desata un desenfrenado berrinche que
desata la risa general. A veces kulan está entre varios hombres que la rodean
en círculo mientras koshménk espía entre
las piernas de los amantes delirando de celos.
Un Koshménk de nuestros días
Autores: Lautaro Moreno y Juan
Fidalgo
Hola
me llamo Koshménk y esto va a ser lo último que escriba. Para cualquiera que
encuentre esta carta, no me busque porque estaré muerto. Cuando mi amor me dejó
sentí mucha tristeza y dolor. Cuando se fue, se llevó con ella la alegría, no
sentí culpa porque ella me era infiel. Todo el pueblo se reía de mí, me decían
“poco hombre”, porque siempre que había un hombre en mi casa me iba. Aquella
vez sentía mucha ira, llegué a mi casa y escuchaba su risa y ruidos extraños,
eran sus gemidos, fui lentamente a su habitación, cada vez más seguro de mí
mismo. Corrí la cortina y vi ropa tirada en el piso y una botella de vino
derramada y a ella con un hombre en mi cama roja. Fui rápidamente a la cocina y
agarré un cuchillo frío. Se lo clavé a su amante. Sentí su sangre caliente
sobre mi mano, igual que la sangre de vaca de mi granja. Miré sus ojos y ellos
me suplicaban piedad en ese momento. Me di cuenta de lo que había hecho. Corro
cuatro cuadras, me paro en una esquina y grito a Dios, a ellos, a alguien:
“Perdoname por favor, ayúdame” y ahí veo que bajaba un hombre con barba blanca
y escuché su voz: “Cometiste el peor de todos los pecados, no te puedo perdonar
y estarás condenado para siempre”. Me dije a mí mismo ¿adónde iré? ¿Cómo
limpiaré mi nombre? ¿Me arrestarán? Quería volver con ella y pedir perdón pero
la culpa me lo impedía y esa debe ser mi condena. Ya lo decidí, esta carta es
mi despedida.
El
Basilisco
Es un mito que aún hoy tiene
vigencia en el noroeste de Argentina, se trata de un huevo estéril que pone una
gallina, cuando se encuentra la cáscara del huevo sin que esté el pollito se
cree que ha nacido este maligno animal. Algunos dicen que el huevo lo pone un
gallo de siete años. Con respecto a su forma, cada región le da su aspecto:
escuerzo con cabeza enorme y ojos luminosos, lagarto negro, gusano con un solo
ojo en la frente. Huye de la luz del día y queda escondido en algún lugar
oscuro donde sorprende con su mirada diabólica. Es tan horrible que él mismo no
soporta su imagen reflejada, por eso se colocan espejos en las entradas de las
casa para que el Basilisco al verse reflejado se aleje.
Soledad
Autras: Sol Guerra y Ludmila
Navarro
Muchos
dicen que me vieron, que parezco un escuerzo, otros un lagarto pero en realidad
soy un gallo con cola larga, alas grandes, con pico de halcón, soy más grande
que el resto de la especie. Mi papá es un gallo y me tuvo cuando tenía siete
años. Mi piel es rasposa y áspera. No vivo en un lugar fijo, ando por todos
lados, me encantaría tener un lugar donde vivir sin que me anden criticando,
quisiera que sepan que tengo sentimientos y que duele ser rechazado.
Me
cansé, voy a vengarme de todos pero a la vez no quiero hacerlo porque sé lo que
es sufrir y no tener a nadie, ser una cáscara vacía. Siempre que critican o
intentan hacerme algo me escondo. Todos los que ahora me ven, mueren del susto
porque soy muy feo. Cambié de opinión, no me vengaré.
Hace
poco conocí a una igual a mí y desde que le conté lo que sentía me apoya en
todo. Ahora no estoy solo, desapareció todo lo malo que sentía, estoy feliz y
puedo olvidar.
Mayup
Maman
Es la madre del río, región de
Santiago del Estero y Catamarca. Es como una sirena de río, es la protectora de
los peces y las nutrias, también es quien trae las lluvias anunciándosela a los
hombres buenos. Para otros es la cazadora de las nubes trayendo luego las
lluvias. Otros sostienen que en realidad es una deidad maligna que con su
belleza atrae a los hombres para terminar ahogándolos.
Casamiento
Autora: Kiara Díaz
Tomé
mi peine de oro y vi mi pelo rubio más lacio de lo normal, en ese momento
escuché a mi hermana que me llamaba con su voz tan aguda como un silbato, fui
hacia ella y vi que tenía puesto un top de colores, me estaba esperando para
almorzar. Luego se fue y me aburrí, estar en mi casa me aburre, no es que no me
guste estar allí, es bonita, hay algas marinas, mucha luz y un espejo en el que
veo mi reflejo siempre. En mi hogar siempre se escuchan las correntadas de
agua. Al atardecer tomé un reloj para ver si mi hermana ya había llegado y
pensé que ya era medio tarde. De repente escucho al reloj, marcaba las doce, el
reloj se parecía mucho a una pelota que tenía cuando era pequeña. En eso mi
hermana entra y pensé: “medio tarde”, siempre quise tener un padre. Mi hermana
y yo somos adoptadas por mi madre, mi madre es como mi vida, ella es todo, pero
sin padre es raro. Mato hombres porque la única vez que tuve un padre golpeaba
a mi mamá, un día casi la mata. Ahora, todos los hombres que lastimen mujeres
serán ahogados por mí.
Me
siento sola, mi madre casi no está y mi hermana se va siempre y cuando mato me
da rabia, me enoja pero a la vez me entristece, sé que está mal.
Sólo
me ven las personas antes de morir, me oculto bajo el río dulce y a veces
duermo en los árboles ribereños cuando nadie anda por allí. El río dulce es mi
hogar, mi mundo.
Nunca
pude tener un padre porque nos tienen miedo a todas nosotras. Mi mamá tiene
onda con un señor y cuando viene a casa nos portamos bien, no peleamos ni nada.
Queremos que sea nuestro padre y planeamos una fiesta sorpresa para que mi mamá
le pida casamiento, aquí las mujeres piden matrimonio, espero que acepte.
El
Bagual
Se reproduce en Santiago del
Estero. Es un caballo salvaje y poderoso. Este caballo es imposible de atrapar,
deja a sus perseguidores acercarse pero siempre huye de forma inesperada.
Fuerzas
Autoras: Magalí Constante, Anabella
Moriñigo, Ariadna Salgueiro
Bueno,
yo soy el Bagual vivo en la provincia de Santiago del Estero en la localidad
llamada justamente El Bagual. Tengo una cola hermosa y largas crines, echo
espuma por la boca y tiro fuego por los ojos. Cada vez que entro escucho: “Ahí
viene el caballo, vamos a agarrarlo” o “Le tengo miedo a ese caballo”, también
puedo escuchar cuando corren. Encima me quieren atrapar con una soga, me dan
risa y los dejo acercarse y en el momento justo me voy.
El
lugar donde vivo es muy seco, hay pocos árboles, llueve cada tanto y hay veces
que me quiero ir de ahí pero bueno, solamente me quedo para asustar a la gente
y eso me da fuerzas para seguir viviendo y si yo me voy pierdo la fuerza, me
debilito si no escucho gritos...
Lo
único que pienso y espero es poder asustar a esta gente así puedo tener más
fuerza. También que los jinetes lleguen así yo me escapo y caen como bobos. Lo
único que quiero hacer es irme con mi esposa e hija a otro pueblo que no sea
tan seco y podamos vivir mejor. Yo actúo así porque mi hija está muy mal, está
enferma y la quiero ayudar pero la gente no me entiende. Lo único que quiero es
salvarla pero nadie entiende lo que yo quiero decir. Siento esto porque nadie
me entiende y si nadie me entiende no me pueden ayudar.
Solamente
me pueden ver los jinetes y cuando yo quiero, los demás humanos no y uso mis
poderes para ocultarme de los demás pero de los que más me oculto es de los
niños, yo en realidad soy bueno... Vivo escondido en una cueva con mi esposa e
hija que amo mucho.
Quiero
irme, yo voy a hacer un plan para poder irme. A la madrugada cuando nadie esté
despierto nos iremos con las personas que amo tanto a un lugar mejor donde mi
hija coma mejor y mejore aunque yo pierda mis fuerzas del todo.
Kai
Kai Filu
Ser mitológico mapuche, mitad
caballo y mitad culebra causante del diluvio universal.
Monstruo
Autoras: Estefanía Oviedo,
Priscila Giménez, Dara Ávalos
Soy
Kai Kai Filu, un animal mitad caballo y mitad culebra, relincho como un caballo
y puedo hablar.
Vivo
en el fondo del mar, un lugar oscuro y con pocos peces. Agito las aguas para
causar grandes inundaciones y que los hombres se ahoguen.
Sólo
salgo del agua para ver dónde hay hombres para poder ahogarlos. Los únicos que
pueden verme son los que ahogo.
Un
día salí del agua y no había nadie, yo pensaba: “dónde están los hombres, a la
tarde siempre hay personas, dónde se fueron”. Al anochecer bajé enojada al
fondo del mar porque no pude ahogar a nadie.
Tren
Tren es mi enemigo, él es mitad caballo y mitad culebra, es igual a mí. Es mi
enemigo porque cuando yo hacía subir el nivel del agua para ahogar a los
hombres, Tren Tren elevaba las montañas para evitarlo. Yo ahogo a los hombres
porque creen que soy un monstruo. Cuando ahogué a la primera persona fue un
accidente, era una tarde, yo estaba nadando y no vi a una persona que estaba
allí también nadando, la llevé por delante, sentía mucha angustia y encima
escuchaba sus voces diciendo que era un monstruo. Luego me invadió el odio, la
furia y lo único que me calma es ahogarlos.
Llastay
Dios que cuida a las aves para
los diaguitas. Otros sostienen que no sólo a las aves protege sino a todos los
animales. Zona montañosa de Catamarca, Tucumán, La Rioja y San Juan. Es el
protector masculino como la Pachamama es femenina.
Saben pero...
Autor: Iván Ibañez
Soy
el Llastay, tengo una horrible personalidad. Vivo en el desierto donde los
cactus son mis únicos amigos. En las últimas semanas he visto a dos personas y
en aquel momento pensé si eran parte de mi ilusión. Comencé a atacarlos y esa
forma de actuar fue irresponsable y por lo tanto estaba asustado y pensaba.
Algunas
personas me quieren por lo bueno que era. Pero atacan a los animales o las
aves, no les importa que sean mis protegidos y no entienden que no deben matar
a las crías. Saben que puedo ser malo con esos cazadores. Mis actos los asustan pero
se olvidan o no les importa y en ese momento me pregunto si soy parte de algo y
no entiendo cómo funciona el mundo y me sigo preguntando si soy parte del mundo
o sólo una parte de una persona.
Alma
Perdida
Espíritu del Noroeste, Santiago
del Estero, Jujuy. Mujer desnuda de largas trenzas que llora en los caminos
para expiar la culpa de un amor incestuoso entre hermanos o cuñados. En algunos
lugares se le reza para que su alma al fin descanse.
La esquina
Autoras: Maia Sosa, Abigail
Sarmiento
Es
de día, desde la sombra de un árbol observo a las personas caminar por la
iglesia cerca de donde yo vivía y como ya no notaban mi ausencia. Una sola
persona, un hombre, creo que miró por la ventana. Creo que se espantó porque se
fue con cara de pánico. Esperé que caiga la noche para tomar el mismo camino,
sorprendentemente en el camino me topé con un espejo roto en el suelo, en uno
de aquellos pedazos pude observar que estaba desnuda. Ante aquella revelación me
asusté y al levantar la vista veo otro vidrio roto, en él pude observar mi
rostro, tenía cabello oscuro y unas largas trenzas, al parecer tenía pestañas
muy largas y... pecas en mis coloradas mejillas, me sorprendí.
Después
de mucho tiempo pude volver a ver mi aspecto, eso me recordó a cuando yo
caminaba sola y llorando por las calles topándome en cada esquina con viajeros.
Ellos al escuchar mi llanto siempre decían “¿Eso es un bebé?”. Sin embargo
ellos se alejaban. Sólo hubo un caso en el que un hombre se acercó pero temo
que mi reacción no fue para nada buena porque me quedé luchando con él hasta
que amaneció y desaparecí. En eso me desperté en la nada misma, por eso abrí mi
boca para decir “Hola...” lo repetí una y otra vez pero nada.
Por
alguna extraña razón, cuando caía la noche, yo volvía a la misma esquina de la
iglesia como si todavía tuviera que hacer algo pero no sé qué es. Me encantaría
saberlo pero me lo impide el hecho que no tengo a nadie a mi lado por lo cual
mi plan siempre fue guiarme sola.
Axshem
Espíritu diabólico de los
tehuelches meridionales. Hijo de Tons, la Noche, es el que trae el dolor a los
humanos.
Dolor
Autores: Iván Baez, Luciano Ojeda
Soy
casi transparente, de color negro a la noche, ojos rojos, pelo un poco largo y
manos con fuerza, hago ruido cuando vuelo, hablo y en el momento de hacer algo
me parezco a un demonio y aunque sea un espíritu puedo tocar, morder y sentir
objetos, también puedo olfatear y escuchar. El lugar donde vivo es una cueva
oscura, asfixiante, silenciosa, con murciélagos y muy fría. Pienso salir a
volar y asustar a algunas personas y volver a mi cueva. Mejor voy a ir al campo
a matar a algunos animales para distraerme un poco. Tengo hambre pero también
me divierte escuchar lo que dicen cuando ven a los animales muertos, en ese
momento siento alegría mientras me divierto escuchando.
Yo
no puedo elegir a quienes van a verme, sólo pueden hacerlo los médium, no
necesito ocultarme porque incluso esos que pueden verme me tienen miedo y
además nadie se acercaría a mi cueva tenebrosa.
Hay
un hombre que tiene el poder para matar espíritus y quiere matarme porque él
sostiene que fui yo quien mató a los animales. Yo podía volar pero por no comer
me debilito y pierdo mi fuerza. El hombre me apunta, me quema la pierna y me
atraviesa con su poder, no entiendo ese tipo de arma. Me quema por segunda vez
en la otra pierna y caigo al piso. No me puedo levantar, y me siento débil.
Quiero usar mis manos para tocarlo, no me deja, me apunta a la cabeza y termina
conmigo. Ahora es mi padre, la Noche, quien hará mi trabajo, enfurecido llevará
dolor a todos los hombres.
Maripill
Animal mítico mapuche. Grande
como un caballo, boca como la de un lagarto con dientes fuertes, lomo de serrucho
que al pasar por debajo de los animales les corta la panza. Además de animales,
se alimenta de niños a los que sumerge en el agua para devorarlos en su
madriguera.
Rutinas
Autores: Ián Suco, Santiago
Arluna
Yo
soy el Maripill, vivo en una cueva que se encuentra en una laguna del pueblo
mapuche, nadie puede verla.
Salgo
de noche cuando estoy hambriento a cazar vacas, caballos o algún que otro niño
humano. Tengo un largo y grueso cuello, unos afilados colmillos que matan a mis
presas al instante si intentan escapar. Mi cuerpo está cubierto de plumas muy
suaves que resisten el ardiente fuego que echo por mis ojos.
Algunas
veces pienso cómo sería ser un humano o un animal cualquiera, nadie se
asustaría al ver mi horrendo rostro, pero luego recuerdo que no viven por
siempre, así como yo y vuelvo a lo mío, a matar vacas y caballos.
Mi
inmortalidad se la debo a mis presas, ya que la sangre es lo que me la otorga,
pero el saber que un día, todos van a morir, siento que quedaré solo, sin
sangre que consumir... Le temo a la muerte... Antes de morir aprovecharé para
seguir mi rutina de hipnotizar a los niños y atravesar a los animales.
Brujas
Este
ser tendría su origen en Europa, pero aquí, en la zona Noreste del país,
adquiere características propias de la región, asociándolo con una especie de
castigo, en algunas regiones se lo asocia a la séptima hija mujer siendo el
caso femenino de la causalidad masculina del Lobizón.
Mensaje nocturno
Autor: Tomás Hollmann
Asunto: Amenaza
Para: Ricardo
De: Bruja
Hola
soy una bruja que quiere sangre, son cosas de brujas.
Mañana
te voy a tener que matar, serás mi primera víctima. Te romperé la ventana con
una piedra, mientras mires el ruido te voy a asustar. Más tarde mientras estés
en tu cama acostado te apuñalaré de manera brutal, volará toda tu sangre por
las patadas y una vez muerto te quemaré cuando me vengan a buscar a mi casa que
está ubicada en un pueblo abandonado de Misiones. Cuando venga la policía los
envenenaré.
Perdón
pero no lo quiero hacer. Mi familia me obliga a hacerlo y eso me enfurece más y
luego me da tristeza mi furia. Cuando era pequeña me sentía sola pero feliz...
Espero que puedas tener calma en el más allá.
Un Brujo
Autor: Lautaro Ojeda
Hola
mi nombre es Juan, tengo 200 años, vivía en una casa deteriorada, ubicada en
Misiones, mido 1,70 metros, tengo brazos largos y piernas largas, el pelo
corto, mi nariz es ancha y larga, mi piel es de color verde.
Ahora vivo en un
bosque, en una localidad desconocida del norte de Salta. El bosque está lleno
de lobos hambrientos, en una cueva hay murciélagos. En mi mente pienso que
quiero comer algo rico ya que no como hace tres semanas y luego intentar
asesinar a alguien. Después de que el sol cayó, caminé cerca de un barrio muy
pequeño, porque el barrio estaba destrozado, era perfecto para matar. Me metí
en una casa y parecía que no había nadie y escuché un ruido que procedía de
afuera, fui a revisar y me encontré con una chica, lo veía de espalda, estaba a
punto de matarlo pero algo me sostuvo y luego me arrastró por el piso, me
habían puesto una trampa. Luego de unos segundos la chica me miró y dijo que
parecía un moco verde y se rio. Luego me inyectó un suero, después de unas
horas aparecí en un lugar oscuro, hacía frío y no se escuchaba nada. Al rato se
prendió una luz y apareció la chica, le pregunté su nombre y dijo que no me
importaba y que le dijera que quién era y qué quería, yo le dije “paz”, luego
agregué “matar a quien se atraviesa en mi camino”, me preguntó mi nombre, “Dark
malo”, quería saber mi verdadero nombre pero no se lo dije. Al rato me preguntó
por qué mato y le contesté que por diversión. Ella se alejó, le grité que
espere, se detuvo, le dije que antes no era así, que encontré el amor, que la
chica que me gustaba se llamaba celeste, que era rubia con ojos verdes, tenía
24 años, que la invité a salir, que nos fuimos conociendo, nos sentíamos
alegres pero un día me dejó, me sentí solo, angustiado y triste, más tarde me
sentí enojado y fui a su casa por la noche, entré por la ventana de su cuarto
con un cuchillo y mientras dormía le atravesé el pecho. Luego me arrepentí y me
sentía triste, pensé en suicidarme pero no pude, salí de su casa, me escondí y
ahora sólo salgo de noche para esconderme de la policía. Luego de contarle mi
historia le pedí que me matara y ella aceptó, me disparó pero antes que lo
hiciera apareció la policía y me arrestó. Me escaparé, lo prometo.
A los cuatro meses
decidí escapar muriendo y liberando a los prisioneros. Matar a los guardias, lo
hice por la noche, luego el monitor pero al hacerlo activo la alarma. Llegan
miles de guardias y uno me dispara pero un prisionero se atraviesa y salva mi
vida una vez más. Sigo encerrado esperando el momento para escapar.
Huaillepenyú
Dios
de la niebla para los Mapuches, se muestra con una figura compuesta por una
mezcla de varios animales. Sale de noche para acoplarse con los animales
domésticos y las crías salen deformes. También se acopla a mujeres y esto
explicaría todos los nacimientos de niños y animales diferentes a sus
progenitores.
Pertenencia
Autores: Sebastián Farías,
Nehemías Rojas
Tengo
cabeza de ternero, cuerpo de carnero, uso bincha, también uso una pollera con
plumas y soy morocho. Hago un grito de señal para que venga mi tribu, también
hago ruido cuando corro o cuando toco el tambor. Tengo buen oído y buen olfato.
Soy una mezcla de animales, del hombre tengo la voz, puedo hablar.
Mi
tribu está en las montañas, las casas son de paja. En las noches frías
prendemos una fogata con leña para calentarnos. Yo siempre pienso en que si voy
a seguir estando en esta tribu, me gustaría estar toda la vida con ellos,
porque los amo con todo mi corazón. Algunas personas de la tribu son malas pero
hay muchas buenas. Yo me escondo de los malos, en realidad les tengo miedo pero
con los buenos me muestro, pueden verme porque sé que nunca van a pegarme, que
no me van a hacer nada. Mucha gente quiere que me vaya de la tribu pero yo no
quiero y lucho mucho por estar en ella y lo voy a seguir haciendo.
El
Gritón
Aterrorizó
durante mucho tiempo a varios pueblos de La Rioja, se trata de un gran bulto
peludo, se dice que al anochecer es común escuchar su grito y si el transeúnte
sigue su camino comienza a escuchar el grito más cerca hasta que se aparece el
monstruo impidiendo el paso. En otras regiones suele ser más tremendo
apareciendo en forma de torbellino llevándose a quien esté en el camino. El
texto que sigue es un caso extraordinario de mezcla entre ciencia ficción y
mito, una especie de ciencia mítica.
Experimento Gritón
Autoras: Irina Rebollini, Ayelén
Torrekens
Hola.
Yo soy El Gritón, o así me llaman, mi verdadero nombre es Tapurú. Yo vivo en
las ruinas de mi pueblo aborigen que fue destruido por el hombre y luego fue
reusado para un laboratorio. Por mi culpa cerraron el laboratorio ya que
asesinaba a todos los que pasaban por ahí.
Habito en las afueras de La Rioja, en una casita humilde, protegiendo la historia de mi pueblo. Es un lugar oscuro y solitario, a los pocos metros se encuentra un bosque donde se pueden encontrar pinturas rupestres. En la noche, puedo oír el aullido de los lobos que se mezclan con el grito de mis presas. Cuando asesino a alguien, durante la noche, hay un breve momento en el cual reaccionan mis acciones y decido gritar para espantar a los humanos y evitar su muerte. Mi grito es igual que un silbato, muy agudo. Camino por toda ciudad ahuyentando a toda La Rioja.
Habito en las afueras de La Rioja, en una casita humilde, protegiendo la historia de mi pueblo. Es un lugar oscuro y solitario, a los pocos metros se encuentra un bosque donde se pueden encontrar pinturas rupestres. En la noche, puedo oír el aullido de los lobos que se mezclan con el grito de mis presas. Cuando asesino a alguien, durante la noche, hay un breve momento en el cual reaccionan mis acciones y decido gritar para espantar a los humanos y evitar su muerte. Mi grito es igual que un silbato, muy agudo. Camino por toda ciudad ahuyentando a toda La Rioja.
Me gusta sentir el aire fresco y las
pinturas rupestres, recordando a mi familia. Extraño a mi familia, extraño mi
forma humana y mi pueblo. Me gustaría volver a mi forma natural, pero
simplemente no puedo ya que la sociedad me teme.
Mi plan es comunicarme con una persona, sin que me vea y pedirle ayuda. Muchas personas no logran verme ya que sólo ataco durante la noche o cuando responde a mi grito.
Quiero terminar esta carta expresando mis sentimientos, ya que otra vez, por culpa del hombre vivo en soledad y constante angustia. Realizando acciones que están fuera de mi poder, los científicos saben que existo ya que ellos me crearon, sin embargo, ellos no se hacen cargo y me evitan.
Dicen que sólo soy un mito.
Mi plan es comunicarme con una persona, sin que me vea y pedirle ayuda. Muchas personas no logran verme ya que sólo ataco durante la noche o cuando responde a mi grito.
Quiero terminar esta carta expresando mis sentimientos, ya que otra vez, por culpa del hombre vivo en soledad y constante angustia. Realizando acciones que están fuera de mi poder, los científicos saben que existo ya que ellos me crearon, sin embargo, ellos no se hacen cargo y me evitan.
Dicen que sólo soy un mito.
Calimayo
Caballo
alado anunciador de la muerte, aparece en un arroyo con su nombre en Tucumán.
Se cuenta que en una ocasión un soldado vio cruzar al Calimayo volando el
arroyo y pidió a sus jefes no entrar en batalla contra el ejército rosista, sus
jefes no lo escucharon y ambos fueron decapitados.
Trabajo Calimayo
Autoras: Camila Villalva, Celena
Giménez
Soy
un caballo alado o al menos así dice la gente que pudo verme. Algunas personas
me llaman Calimayo ya que suelo estar por un arroyo con ese nombre, pero no
tengo un nombre de hecho, me gustaría llamarme Chispita, así escuché que le
decían a un nene al que se le murió su hermano en el remanso, puede que ese
nombre suene raro ya que mi trabajo consiste en anunciar la muerte de las
personas, una chispa es inevitable. Me gustaría tener amigos pero todos se
alejan de mí porque me temen. Deseo mucho ser libre y ya no anunciar la muerte
de las personas y ser un caballo común y corriente y tener amigos.
Atá
Personaje
mitológico chorote. Se trata de un ciego cruel que mató muchos niños. Ahóusa
–otro ser mitológico- le tendió una trampa y lo hizo caer al fuego donde murió
incinerado, de esas cenizas nació el cuervo al que actualmente la tribu llama
Atá.
Atá, el cuervo
Autoras: Ornella Arriola y María
Eugenia Leguizamón, con la ayuda de Maia Sosa y Abigaíl Sarmiento.
Iba
caminando por un oscuro callejón, sentía un viento frío en mi cara, el bello
del brazo se me erizaba ante el contacto con la brisa. Mis zapatos resonaban en
el suelo, pequeñas gotas de lluvia caían en los charcos de agua, los relámpagos
resuenan a lo lejos y cuando iluminan puedo ver con mi maravillosa vista a dos
niños jugando en una abandonada plaza. Me acerco lentamente.
Los
miro de arriba abajo y les digo: —¿Me puedo quedar con ustedes?
—Sí,
cómo no—. Me responden los niños.
Los
veo jugar un rato, al parecer son hermanos. En un movimiento rápido el mayor le
pegó al menor. Eso me disgustó, ni siquiera sé por qué le pegó, ni siquiera sé
si fue jugando. Sonreí. Saqué mi machete y los descuarticé. Escondí los cuerpos
entre las rocas y el mar. Si se preguntan por qué no los tiré al mar
directamente, es porque iban a flotar.
Al
día siguiente sentí una presencia fea, seguramente Ahóusa pensé, pero no me
importó en absoluto esa sensación. Ahóusa había sido mi mejor amigo hasta que
me delató por matar al primer niño que era uno de los que me hacía bulling, y
me mandaron al loquero, todavía escucho a la gente gritándome “psicópata”. Esa
presencia es Ahóusa, me encuentro ante la misma traición. Es él, saca un
líquido y me lo lanza a la vista. Hay un olor penetrante y escucho una caja
moviéndose y un srrrrr. Siento mi cuerpo arder y cuando puedo abrir los ojos lo
veo a Ahóusa irse a lo lejos. Me arrepiento de todo lo que hice, matar esas
inocentes almas, sé que no tengo perdón y sé que mi alma quedará pagando todo
lo que mi cuerpo hizo. Pasa el fuego, se apaga y algo pasa con ms cenizas, mis
cenizas toman vida y forma de pájaro, ese carbón que vuela soy yo, todos me
llaman Atá y mi historia será siempre recordada.
Avestruz Macho:
Ser maligno de la mitología de los techuelches meridionales responde a kéénguenkon (la Mujer-Luna) una poderosa bruja que lo envía a atacar a los hombres y darles muerte. Habita en la zona del sur de la Patagonia entre el río Santa Cruz y el estrecho Magallanes.
El Avestruz Macho
Autor: Ezequiel Álvarez
Soy grande, alto, de cuello largo, plumas grandes, de color oscuro y blanca. Cuando camino mis patas hacen sonido a pesado en la tierra, cuando corro parece que vuelo, puedo escuchar hasta el canto del mar a pesar de que mis oídos son pequeños, con mi cuello largo y flaco puedo sentir el viento y con mi pico y nariz puedo oler el perfume de la tormenta. No hay con que compararme solo con la fuerza del sol o el soplido del viento.
Habito en las estepas y mesetas de la intensa Patagonia, desde el mar hasta la cordillera en el inmenso desierto de poca vegetación y pastos duros. Pienso que la Mujer Luna me obliga a matar a los hombres por su propia cobardía. Cuando la Mujer Luna hechiza a los hombres con dolor y muerte me hipnotiza de tal forma que solo veo la luna roja, mis pensamientos no se los puedo contar ni al viento, ya que pienso que la Mujer Luna se puede enterar. Yo quiero que la maldad que estos hombres piensan que tengo no la vean, pues yo no quiero ser maligno. Actúo así por que la mujer luna me hechiza y me hipnotiza para que castigue y mate y ella se quede con algunos de los humanos. Mi sentimiento es de miedo a la Mujer Luna porque cuando sale y me hipnotiza ya no siento nada sólo actúo.
Sólo aquellos pobres afligidos que van a morir me ven porque la Mujer Luna sólo permite que me vean aquellos que ella quiere. No puedo hacer que los humanos me vean bueno ya que me asocian a la muerte.
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